abril 26, 2026

«Mariposas» de Carlos Gris, supervivencia emocional en la casilla de salida

Carlos Gris, el músico madrileño afincado en Londres, vuelve a la carga con «Mariposas«, su segundo EP tras el prometedor «Flotante«. Si a los 30 nuestros padres ya tenían la vida resuelta (o eso nos contaron), Carlos Gris nos recuerda que para nosotros, a esa edad, a veces toca volver a la casilla de salida. Tras una ruptura que lo cambió todo, el artista documenta su reconstrucción emocional con un pop-rock de autor sincero, bonito y cargado de una urgencia vital: la de no perder la capacidad de emocionarse por el camino.

Inspirado por los tótems del indie nacional como Leiva, Viva Suecia o Xoel López, pero con un ojo siempre puesto en la sofisticación anglosajona de The National, Big Thief o The War On Drugs, Gris ha facturado un trabajo que es puro equilibrio entre la incertidumbre y la liberación.

El EP se articula como un proceso terapéutico narrado a dos niveles: la introspección frente al espejo y el choque inevitable con el exterior. El ejercicio de aprender a estar solo marca el inicio y el fin del relato con ‘La Grieta‘ y ‘Un minuto más’. En la primera, Gris dibuja una pieza impecable de indie pop-rock con ecos de Vetusta Morla y Band of Horses, construyendo un refugio sonoro para seguir valorando esas cosas «inútiles» y pequeñas que son, al final, las que más nos definen. Para el cierre, ‘Un minuto más‘ cambia el paso y combina el nervio sucio de The Strokes con el ritmo sofisticado de Phoenix, poniendo el acento en la aventura (a veces dolorosa) de conocerse a uno mismo sin filtros ni artificios.

Entre estos dos pilares de autodescubrimiento, Carlos no renuncia al hedonismo como cura y vía de escape. ‘Dolor de espalda‘ se mueve con una dulzura pop juguetona que remite a Parcels o Colectivo Da Silva, capturando a la perfección esa mezcla de excitación por lo nuevo y nostalgia por lo perdido en las noches que se estiran más allá de lo previsto. Finalmente, el tema titular, ‘Mariposas‘, se presenta como una joya acústica que bebe de la delicadeza de José González o Guitarricadelafuente. Es la crónica de un encuentro fugaz entre dos extraños, una conexión dominical que sirve como terapia de choque para demostrar que, a pesar de las cicatrices de los 30, siempre es posible volver a sentir algo especial.

Lo que hace destacar a Carlos Gris es cómo va afinando su lenguaje lírico. No busca el artificio, busca explicarse a sí mismo y, de paso, explicarnos a todos los que rondamos esa barrera de los 30 con más dudas que certezas. Hay un reto mucho más ambicioso en construir un espacio propio en la música que en tenerlo todo «atado y bien atado».

«Mariposas» es un fantástico ejercicio de resiliencia pop. Carlos Gris ha sabido canalizar el vértigo de volver a empezar en cuatro canciones que se sienten como una caricia y un empujón a la vez. Es un disco para los que aún creen en las «cosas invisibles» y para los que saben que el desamor, aunque sea caótico, es una oportunidad para reescribirse. Un paso en firme de un autor que cada vez suena más a sí mismo.

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