¡Cerramos el año por todo lo alto! Carajo Baby son la definición perfecta de lo que pasa cuando una buena fiesta en el FIB se te va de las manos y decides que, ya que estamos, vamos a montar la banda que siempre quisimos. Con su segundo EP, Peor era parar, los madrileños demuestran que han venido para quedarse y que su sonido ha madurado sin perder ni un gramo de esa actitud «canalla» que tanto nos gusta en Hipsterian Circus.
Carajo Baby (Álvaro, Miguel y Teixi) cierran 2025 con un golpe de autoridad. Su segundo EP, «Peor Era Parar«, es una mirada sin filtros a esa juventud cargada de excesos que ahora empieza a pasar factura. Pero, como ellos mismos dicen, «¿Qué otra cosa se podía hacer?». Grabado en el ya legendario Álamo Shock con Guille Mostaza y Diego Perinetti, este trabajo es un repóquer de canciones que destila orgullo, arrepentimiento y una honestidad brutal.
Si en su debut «Okay, vale» ya asomaba una identidad propia, aquí el trío expande sus fronteras. Lo que empieza como un coqueteo con el punk y el post-punk, acaba derivando en un viaje sonoro que abraza el blues, el rock de los 70 y hasta el soul.
La narrativa de este EP funciona como un auténtico viaje por la cotidianidad de una generación que navega con soltura entre el colapso inminente y la picaresca más pura. Carajo Baby nos lleva de la mano por una cronología de la desfachatez que arranca con el punk y la nostalgia de ‘R25‘, ese homenaje a un viejo Rover que fue testigo de mil batallas y madrugadas. A este le sigue ‘El Engaño‘, un corte post-punk que disecciona sin filtros una juventud marcada por los excesos, mientras que con ‘Desagradecido‘ la banda se lanza al punk más directo para recordarnos que la memoria es traicionera: a veces, lo vivido no fue tan idílico como nos obligamos a recordar.
Pero si algo define la esencia del trío es su capacidad para capturar el costumbrismo madrileño con una ironía deliciosa. Uno de los momentos más brillantes del disco es, sin duda, ‘La Cuchara‘, un tema que narra de forma magistral esa técnica casi mística de falsear la actividad frente al ordenador durante el teletrabajo; rock cargado de humor ácido con el que cualquier superviviente de la oficina moderna se sentirá instantáneamente identificado.
El broche de oro y cierre de ciclo llega con ‘Robo en la oficina‘, la pieza estilísticamente más distante y, posiblemente, la más ambiciosa del lote. Aquí, Carajo Baby se aleja del ruido más crudo para nutrirse de influencias de Marvin Gaye, Bowie o Led Zeppelin, construyendo una atmósfera de soul y jazz que termina estallando en una catarsis rockera apoteósica. Es una canción que habla de fantasmas y hazañas inventadas, el cierre perfecto para clausurar etapas por todo lo alto.
La mano de Guille Mostaza se nota en cada rincón del disco. Hay una claridad en las guitarras y una contundencia en la base rítmica que eleva el sonido de la banda a otro nivel. Han sabido capturar esa urgencia del directo que ya han demostrado en salas como la Wurlitzer, pero con una factura técnica que permite apreciar los matices de su evolución hacia sonidos más clásicos y complejos.
«Peor era parar» es el trabajo que deja claro que Carajo Baby como mucho más que una «banda de colegas». Es un EP con músculo, cerebro y mucha actitud. Saben ser divertidos, saben ser crudos y, sobre todo, saben sonar a verdad. Han cogido el espíritu del rock de los 70, le han pegado un bofetón punk y lo han soltado en medio de Madrid. Una absoluta joya para cerrar el año.

