abril 26, 2026

El stoner de Lady Banana viaja al espacio-tiempo con Sho-Hai y el sacrificio millennial

Olvida todo lo que creías saber sobre los límites del rock de dos piezas. Las zaragozanas Lady Banana han regresado con «4D«, su segundo LP, y el resultado es una explosión sensorial que juega con el espacio y el tiempo. Si con «Bipolar» ya nos avisaron de que les gusta la dualidad, aquí directamente rompen la baraja fusionando su stoner rock de alto voltaje con rap, electrónica y música urbana.

Editado en un espectacular vinilo rosa neón (edición limitada), «4D» es un trabajo grabado bajo la batuta de Iago Lorenzo en tierras gallegas. El concepto es ambicioso: la Cara A representa el «Espacio» (lugares como ‘Bora Bora‘ o ‘La Jaula‘), mientras que la Cara B se sumerge en el «Tiempo» (‘7am‘, ‘Milenio‘). Es la cuarta dimensión hecha música.

El disco es un despliegue de nuevos recursos donde los sintetizadores entran en juego sin miedo. La colaboración más sorprendente (y necesaria) es ‘Acción de Gracias‘, junto a Sho-Hai. Es el tema más rupturista del álbum, construido sobre una base de sintes y batería que mezcla influencias electrónicas con el sello urbano de Zaragoza.

Por otro lado, la unión con Marina Iñiesta (Repion) en ‘Tashirojima‘ (un tema dedicado a los gatos) aporta ese toque de garra y distorsión que tanto nos gusta. Lady Banana han sabido rodearse de amigos que, como ellas, no entienden de barreras estilísticas.

Si algo define la valentía de este dúo son sus versiones. Se atreven a llevarse al stoner el ‘Delito‘ de Nathy Peluso, pero el verdadero puñetazo en la mesa es ‘Gethsemane‘. Versionar el clásico de Jesucristo Superstar no es solo un alarde vocal y técnico, es una metáfora brutal del «sacrificio millennial».

Lady Banana reinterpretan ese momento en que se pide un sacrificio por la humanidad para hablar de una generación a la que se le prometió todo y se encontró con un tablero amañado. Es crudo, es potente y es, sencillamente, brillante.

«4D» es la consolidación definitiva de Lady Banana como una de las bandas más excitantes y valientes de la península. Alba y Nerea han sabido evolucionar su sonido sin perder un ápice de esa fuerza bruta que las caracteriza. Es un disco inteligente, conceptualmente redondo y musicalmente adictivo. En la cuarta dimensión de Lady Banana, el rock no ha muerto, ha aprendido a bailar con el futuro.

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