septiembre 28, 2026

Audrey Hobert o “una chica tan fea tiene que ser una nepobaby”

“Se cumplió el mayor miedo de Gracie Abrams, que Audrey Hobert saliera a la luz”. Lo comentaba el periodista musical Zachary Hourihane (TheSwiftologist) ante el reciente boom de la cantautora, que lleva más de un lustro en la industria co-escribiendo en las sombras proyectos como el álbum de la citada Abrams, «The Story of Us«, junto a Aaron Dessner (The National).

En 2024 dio el saltó a la primera línea de la música, pasando de sólo escribir entre los créditos a interpretar sus propias canciones. Pero ha sido dos años después cuando ha llegado el boom. ¿El motivo? Su calidad musical, por supuesto, pero también el señalamiento de la audiencia: es imposible que una chica tan fea no sea una nepobaby.

No lo decimos nosotros, cuidado, sino los internautas (mayoritariamente en X, la red social más conocida por su buena educación). El single Sue Me escalaba en las listas de éxitos de Estados Unidos y a finales de 2025 publicaba su álbum debut «Who’s the Clown?«, Gracie la presentó en sociedad en uno de sus conciertos y la prensa especializada destacaba sus letras mordaces y honestas. Todo iba bien, ¿entonces qué pasó?

Ante su aparentemente precoz éxito, el público empezó a buscar respuestas. ¿De dónde sale esta chica que no cumple con ningún canon de belleza occidental y cómo se atreve a triunfar sin resultarnos atractiva? Con un proceso de documentación que deja en bragas al CNI, se concluyó que el padre de Audrey era “un importantísimo guionista de televisión americano”, aunque su participación en series de poca monta era más bien anecdótica.

En ‘Thrist Trap‘ canta “I’m takin’ thirst traps in the mirror in my room / I think I look bad, but it doesn’t matter / I once read that some people’s beauty can’t be captured”. La letra, sobre sacarse fotos guarras en el espejo aún sabiendo que a ese chico no le van a gustar, está acompañada de un videoclip con diferentes escenas desconectadas de Hobert en ropas extravagantes y sin maquillar. “Parece un tío”, “Tiene la cara de una nevera por detrás”, “Con esa pinta qué pretende”.

Aquí la cuestión es otra: por fin alguien hace indie pop (o bedroom pop, si quieres ponerte extremadamente específico) para chicas que no son frágiles muñequitas. Para mujeres que no enseñan el ombligo y que no se tumban suavemente en la cama esperando a que las vengan a buscar. Hay un motivo por el que Gracie Abrams no abriría un disco con una canción titulada ‘I like to touch people‘, que inaugura «Who’s the Clown«; hay una razón por la que ‘Girl in Red‘ no sacaría como primer single una melodía histriónica que grita “sue me I wanna be wanted.”

Que no les hace falta. Porque una chica guapa no necesita desarrollar una personalidad.

La narración de Audrey Hobert es desvergonzada, reconoce envidias a otras mujeres, pensamientos intrusivos, locuras transitorias y torpeza social. Si cierras los ojos su voz es casi angelical, suave y femenina, lo cual ha debido volver locos a todos aquellos que al abrirlos se esperaban a otra barbie manufacturada. Quiero decir, ¿cómo se atreve a abrirse en canal usando palabras largas si no tiene las tetas grandes? ¿Quién graba su Tiny Desk en un sueter amarillo, sin maquillaje y sin siquiera levantarse de la silla? Alguien que está muy seguro de lo que hace. Y una chica fea no debería sentirse segura.

Lo que está claro es que, tras escuchar «Who’s the Clown«, entendemos que Gracie Abrams esté tan asustada.

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