septiembre 24, 2026

De My Chemical Romance a Dakota Johnson pasando por Crepúsculo y Cincuenta sombras de Grey ¿todo el culpa del 11-S?

Una tragedia, una banda, una novela, un fan fiction y una bronca televisiva. Hemos seguido una de las cadenas más improbables de la cultura pop para averiguar cuánto hay de verdad y cuánto de leyenda de internet.

Hay historias que parecen inventadas por alguien que ha pasado demasiadas horas en internet.

Esta empieza con las Torres Gemelas, continúa con un hombre que decide formar una banda porque acaba de ver cómo se derrumba el mundo delante de sus ojos. Pasa después por una novela de vampiros, una lista de canciones, una comunidad de fan fiction, una de las sagas eróticas más famosas de la historia, Hollywood y una actriz que, años después, le dice a Ellen DeGeneres delante de millones de espectadores que no está diciendo la verdad.

Si uno sigue todos los caminos hacia atrás, aparece una cadena delirante:

11-S → Gerard Way → My Chemical Romance → Crepúsculo → fan fiction → Cincuenta sombras de Grey → Dakota Johnson → Ellen DeGeneres.

La tentación es escribir que todo está conectado, el problema es que no lo está. O, al menos, no de la manera en que internet ha decidido contarlo.

Y ahí empieza una historia bastante mejor.

Todo empieza con una banda que todavía no existía

El 11 de septiembre de 2001, Gerard Way no era todavía el cantante de My Chemical Romance. Era un joven de Nueva Jersey que trabajaba en el mundo del cómic y que, según contaría años después, estaba haciendo algo que de repente le pareció completamente irrelevante.

Vio las imágenes de los atentados y sintió que estaba desperdiciando su vida.

En una conversación con el Grammy Museum, Way recordó aquella mañana como una experiencia parecida a contemplar una película de terror. Su conclusión fue inmediata: tenía que hacer algo que importara. Aproximadamente dos semanas después tuvo lugar el primer ensayo de la banda que acabaría convirtiéndose en My Chemical Romance.

No hace falta exagerarlo.

Gerard Way no dijo que el 11-S hubiera escrito por él las canciones de My Chemical Romance. Dijo algo mucho más sencillo y, probablemente, más importante: el atentado fue el detonante que le hizo decidir que quería dedicar su vida a la música.

La primera canción que escribió para el proyecto fue ‘Skylines and Turnstiles‘, una reacción directa a lo que había sucedido.

La primera flecha, por tanto, es bastante sólida.

11-S → My Chemical Romance.

Hasta aquí, no hay efecto mariposa. Hay causa. El problema empieza cuando dejamos Nueva Jersey y entramos en Forks.

Stephenie Meyer tuvo un sueño (y escuchaba a My Chemical Romance)

Stephenie Meyer comenzó a escribir Twilight el 2 de junio de 2003.

Ella misma recuerda la fecha porque coincidió con el primer día de las clases de natación de sus hijos. Aquella mañana se despertó después de un sueño en el que dos personas mantenían una conversación en un prado. Una de ellas era una chica humana. La otra, un vampiro.

Es importante detenerse aquí porque internet ha deformado esta parte de la historia: no existe evidencia de que My Chemical Romance inspirara la creación de Crepúsculo.

Meyer no dice que Gerard Way le proporcionara la idea de Edward Cullen. No dice que escuchara ‘I’m Not Okay (I Promise)‘ y decidiera escribir una historia de vampiros.

La historia nació de aquel sueño pero hay una conexión real.

Meyer ha publicado una lista de canciones que, según ella misma, escucha mentalmente cuando piensa en Twilight. En ella aparece ‘I’m Not Okay (I Promise)‘, de My Chemical Romance, junto a Radiohead, Coldplay, Linkin Park, Muse, The Cranberries y otros artistas.

Es decir: Gerard Way creó My Chemical Romance después del 11-S. Stephenie Meyer escuchaba My Chemical Romance mientras escribía Twilight.

No es lo mismo que decir que MCR creó Twilight pero tampoco es nada. De hecho, esta diferencia es la que hace que la historia sea interesante. La cultura rara vez funciona como una cadena de dominó en la que una pieza golpea exactamente a la siguiente. Se parece más a una red de hilos que alguien intenta reconstruir veinte años después.

Y entonces aparece Edward Cullen

Twilight llegó a las librerías en 2005. La novela se convirtió en fenómeno editorial y, posteriormente, en una franquicia cinematográfica.

Robert Pattinson interpretó a Edward Cullen y aquí también conviene desmontar otra exageración: Crepúsculo no descubrió a Pattinson, ya había interpretado a Cedric Diggory en Harry Potter y tenía una carrera anterior, pero Edward Cullen cambió la escala de esa carrera.

De repente, Pattinson dejó de ser un actor joven reconocible para convertirse en uno de los rostros más identificables de la cultura juvenil mundial y mientras millones de adolescentes discutían sobre Edward Cullen, internet estaba haciendo algo que acabaría teniendo consecuencias mucho más extrañas.

Estaba escribiendo.

El momento en que Crepúsculo dejó de pertenecer solamente a Stephenie Meyer

En 2009, una mujer británica llamada Erika Leonard comenzó a escribir fan fiction de Twilight bajo el nombre de Snowqueens Icedragon. La historia se titulaba Master of the Universe, los protagonistas no se llamaban Christian Grey y Anastasia Steele, se llamaban Edward Cullen y Bella Swan.

Leonard era E. L. James y aquella historia publicada en internet acabaría transformándose en Cincuenta sombras de Grey. Ella misma ha contado que descubrió la fan fiction después de leer Twilight y que empezó a escribir su historia inspirada en la relación entre sus protagonistas. Durante su publicación online, Master of the Universe acumuló una enorme comunidad de lectores. La historia fue retirada y reescrita como una obra independiente. Edward se convirtió en Christian Grey. Bella pasó a ser Anastasia Steele.

La novela resultante llegó a las librerías en 2011, y entonces ocurrió algo extraordinario: la historia que había nacido como fan fiction de una saga de vampiros se convirtió en un fenómeno editorial mundial.

Aquí sí podemos dibujar una flecha bastante limpia:

Crepúsculo → fan fiction → Cincuenta sombras de Grey.

Y hay una pequeña ironía que merece conservarse: la literatura tradicional tardó décadas en decidir qué hacer con internet.

El fan fiction tardó mucho menos en demostrar que internet también podía convertirse en una fábrica de literatura comercial.

Y Christian Grey necesitaba una cara

En 2015 llegó la película. Christian Grey fue interpretado por Jamie Dornan. Anastasia Steele, por Dakota Johnson. Y aquí la cadena vuelve a adquirir velocidad.

Johnson no apareció de la nada. Era hija de Don Johnson y Melanie Griffith y llevaba años trabajando como actriz. Pero Cincuenta sombras de Grey la convirtió en una estrella global.

La película recaudó cientos de millones de dólares y convirtió a Dakota Johnson en un rostro reconocible mucho más allá del circuito cinematográfico en el que había empezado.

Una novela nacida de un fan fiction de Crepúsculo había terminado llevando a una actriz a una de las franquicias más populares de la década. Y entonces, cuatro años después, ocurrió algo completamente distinto: una conversación en televisión.

“No, eso no es verdad, Ellen”

El 27 de noviembre de 2019, Dakota Johnson acudió a The Ellen DeGeneres Show. La anfitriona le preguntó por su fiesta de cumpleaños y afirmó que no había sido invitada. Johnson la corrigió.

“Actually, no, that’s not the truth, Ellen.”

La conversación se convirtió inmediatamente en un fenómeno viral. Johnson explicó que sí había invitado a DeGeneres y que, de hecho, la presentadora había sido quien no había acudido. Finalmente se confirmó que la invitación había existido. Internet hizo el resto.

El vídeo se convirtió en meme y entonces apareció la última parte de la leyenda.

Cuando, en 2020, comenzaron a publicarse denuncias sobre un ambiente laboral tóxico en The Ellen DeGeneres Show, las redes sociales recuperaron aquel momento y empezaron a contar una historia mucho más sencilla:

Dakota Johnson había empezado la caída de Ellen.

En 2021, cuando DeGeneres anunció que el programa terminaría después de su decimonovena temporada, hubo incluso usuarios que celebraron a Johnson como la mujer que había “derribado” a Ellen. Los Los Angeles Times recogieron aquella interpretación. Pero no. Aquí la cadena se rompe.

Pero Dakota Johnson no acabó con Ellen

Las denuncias sobre el ambiente laboral del programa aparecieron públicamente en 2020. Antiguos trabajadores describieron intimidación, racismo y comportamientos inapropiados. Warner Bros. realizó una investigación y tres productores ejecutivos abandonaron el programa.

La investigación y la crisis de reputación fueron muchísimo más importantes para el futuro del programa que aquella entrevista de Dakota Johnson.

El programa terminó en mayo de 2022, después de 19 temporadas.

DeGeneres, además, sostuvo que había decidido poner fin al programa porque ya necesitaba hacer algo diferente, aunque reconoció el impacto que había tenido sobre ella la crisis provocada por las acusaciones.

Así que no: Dakota Johnson no acabó con Ellen DeGeneres pero el momento de 2019 sí adquirió una nueva vida después del escándalo.

Y eso es mucho más interesante porque demuestra que el efecto mariposa no consiste necesariamente en que una cosa provoque otram, a veces consiste en que una cosa adquiere un significado diferente después de que ocurra otra.

La cadena completa no existe

Y quizá ese sea el descubrimiento.

No podemos decir que el 11-S provocara Crepúsculo.

No podemos decir que Gerard Way inspirara a Edward Cullen.

No podemos decir que My Chemical Romance creara el fan fiction que acabaría convertido en Cincuenta sombras de Grey.

No podemos decir que Dakota Johnson provocara la caída de Ellen DeGeneres.

Pero tampoco podemos decir que todo sea una invención porque cada una de esas historias tiene un fragmento real.

Gerard Way vio el 11-S y decidió hacer algo con su vida.

My Chemical Romance entró en el universo musical de Stephenie Meyer.

Stephenie Meyer escribió Twilight a partir de un sueño.

E. L. James convirtió su obsesión con Twilight en un fan fiction que acabaría transformándose en Cincuenta sombras de Grey.

Dakota Johnson protagonizó la adaptación cinematográfica.

Y Johnson tuvo con Ellen DeGeneres una entrevista que internet convirtió en símbolo de algo que todavía no había ocurrido.

Lo que no existe es una línea recta, existe una red.

El problema de mirar la historia hacia atrás

Quizá eso sea lo más fascinante del llamado efecto mariposa.

Cuando conocemos el final, todo parece inevitable. Es muy fácil mirar hacia atrás y decir:

11-S → My Chemical Romance → CrepúsculoCincuenta sombras de Grey → Dakota Johnson → Ellen.

Parece una carretera pero en realidad era un campo lleno de caminos: Gerard Way podría haber decidido no formar una banda, Meyer podría no haber publicado aquella novela, E. L. James podría no haber descubierto el fan fiction, Master of the Universe podría haberse quedado enterrado en internet, Fifty Shades podría no haberse convertido en película, Dakota Johnson podría no haber interpretado a Anastasia Steele, Ellen podría haber sido invitada a aquella fiesta y, sobre todo, las acusaciones que terminaron golpeando a su programa habrían podido existir igualmente.

La historia no necesitaba que todas esas piezas encajaran.

Nosotros somos quienes las hemos unido y quizá ahí esté la verdadera historia.

El 11-S no creó Crepúsculo pero cambió una vida que acabó creando My Chemical Romance

Hay una diferencia enorme entre causalidad y posibilidad. El 11-S no escribió Twilight, pero cambió la vida de Gerard Way. Gerard Way formó My Chemical Romance. My Chemical Romance terminó formando parte del paisaje musical con el que Stephenie Meyer construyó mentalmente Twilight.

Twilight creó una comunidad de lectores. Uno de ellos escribió fan fiction. Ese fan fiction se convirtió en Cincuenta sombras de Grey. La película convirtió a Dakota Johnson en una estrella mundial.

Y una década después, Johnson protagonizó uno de esos momentos televisivos que internet nunca deja morir. Después vino una crisis que tenía otras causas.

Eso no es una teoría científica, no es siquiera un verdadero efecto mariposa. Es algo más humano: una sucesión de decisiones, accidentes, obsesiones y coincidencias que solo parece inevitable cuando ya conocemos el final.

El 11 de septiembre de 2001, Gerard Way vio caer las Torres Gemelas no podía saber que, 25 años después, alguien utilizaría su historia para intentar explicar una cadena que pasa por vampiros adolescentes, fan fiction erótico, Hollywood y una bronca televisiva. Tampoco podía saber que aquella cadena ni siquiera era exactamente cierta. Y ahí está la paradoja: la historia no solo cambia el mundo. A veces también cambia la manera en que, años después, creemos que el mundo llegó hasta aquí.

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