Nunca pensé que escribiría una crónica así sobre el Vodafone Paredes de Coura, pero ayer, uno de nuestros festivales favoritos, hizo aguas. En muchos y diversos sentidos.
La tercera sesión de Paredes de Coura comenzó ya el jueves, a última hora, cuando la organización informaba de la cancelación de The Last Dinner Party. Debido a un problema de salud de uno de sus integrantes, no podrían presentarse en la celebración del trigésimo aniversario del Vodafone Paredes de Coura, siendo sustituidos por Maquina. La banda portuguesa realizaría una doble actuación, un concierto en la villa y posteriormente un set de postrock en el escenario Yorn.
Comenzamos la tarde, lluviosa, en el escenario Yorn, con Expresso Transatlântico. Esta banda lisboeta, compuesta por Gaspar Varela en la guitarra portuguesa, Sebastião Varela en la guitarra eléctrica y Rafael Matos en la batería, combina la música popular portuguesa con tonalidades llegadas desde el otro lado del océano.
Tras ellos, ya en el escenario principal, encontramos a Domi & JD Beck. Una joven propuesta jazz que está brillando a nivel internacional gracias a la destreza de Domi Louna al piano y JD Beck en la batería. El dúo saltó a la fama tras su colaboración con Ariana Grande, a la que le siguieron otras con artistas de la talla de Bruno Mars o Mac Demarco. Sin duda, una de las propuestas más de moda en el panorama contemporáneo, como atestigua su nominación al Grammy. Pero sí, amigos, bajo la lluvia llevábamos más de dos horas «acunados» por música instrumental demasiado nicho para los oídos de un joven con claros gustos por el rock. Sin duda, la energía comenzó a cambiar, y no para bien.

Tras ellos llegó la única luz en un día tan sombrío: Thus Love. Desde el primer acorde engancharon a un público sediento de saltos, sonrisas y guitarras viscerales. La propuesta de los estadounidenses se podría catalogar como postpunk y deleitó al público. Visceralidad, cuando la guitarra de Echo Mars (vocalista de la banda) comenzó a fallar y decidió dirigirse al público o aporrear con rabia la batería de su compañero. Visceralidad y pasión en una tarde de lluvia que se había puesto muy cuesta arriba.
De vuelta al escenario Vodafone encontramos a uno de los nombres más interesantes del día: Yung Lean. Nacido desde Tumblr, Lean fue entendido como un cliché, alguien que aspira a ser Travis Scott, pero como si de Pedro Sánchez se tratase, un superviviente. Ahora está en el escenario principal ante un público (mucho más joven que el habitual en este recinto) que se cuenta por miles.

Para nosotros, ajenos al cloud rap, thrillwave, sad trap, a las latas Arizona y habiendo superado Windows 95 y Tumblr, Yung Lean nos dejó realmente fríos bajo la lluvia en la ladera del Taboão. No supimos conectar, no nos sentimos incluidos y no sentimos que Lean quisiese incluirnos: sabe que no somos su público, sabemos que no es nuestro artista.

Nuestra última esperanza estuvo puesta en Black Midi, quienes arrancaron su concierto bajo una intensa lluvia al ritmo de ‘Suavemente‘ de Elvis Crespo. En ese momento nos preguntamos a qué dios habíamos ofendido para sufrir un día así. Lluvia, viento, neo-jazz, Elvis Crespo… ¿nos salvaría Black Midi de la quema? La respuesta es clara: no. Su nueva propuesta se mueve entre el caos, el humor y la performance, y no, no estábamos de humor, así que decidimos ver su concierto, recoger nuestras cosas y, como lágrimas en la lluvia, irnos.

