noviembre 1, 2026

Poster Boy: «el verdadero éxito es hacerlo y disfrutarlo»

Luz Abril y María Lázaro llevan años haciendo música juntas, primero en otros proyectos y ahora bajo el nombre de Poster Boy. Con «Cómo conocí a Poster Boy», su primer EP, convierten las expectativas incumplidas, el paso del tiempo y la pérdida de ilusión en canciones que también hablan de aprender a empezar de nuevo.

A los 17 años, Luz Abril y María Lázaro imaginaban un futuro distinto. Quizá más lejos de Murcia, con más conciertos fuera, más escenarios y una idea del éxito que se parecía bastante a la de los grupos que admiraban entonces. A los 27, sin embargo, han descubierto que algunas de las cosas que creían imprescindibles han dejado de serlo. Y que otras, como volver a casa o disfrutar del proceso de hacer una canción, han ganado importancia.

No han llegado hasta aquí por un camino recto. Antes de Poster Boy compartieron otras experiencias musicales, entre ellas su etapa en Trashi. Después de tantos años haciendo música juntas, necesitaban encontrar una forma de recuperar la ilusión sin repetir necesariamente lo que ya conocían. Empezaron a componer sin grandes planes, compartiendo canciones en un enlace con sus amigas, la respuesta de quienes las escuchaban y las ganas de seguir contando cosas terminaron dando forma al proyecto.

Este pasado viernes, 23 de octubre, publican «Cómo conocí a Poster Boy«, su primer EP bajo este nombre. El título juega con el recuerdo de Cómo conocí a vuestra madre pero la historia que contienen sus canciones tiene menos que ver con encontrar un destino que con aprender a convivir con los caminos que no esperábamos tomar.

En temas como ‘Modelo‘, ‘Rodeo‘ y ‘Fomo‘, Poster Boy exploran esa distancia entre la vida imaginada y la real, el esfuerzo de dejar atrás ciertas etapas y la posibilidad de recuperar la emoción de las primeras veces. Hablamos con ellas sobre las expectativas, la música y todo lo que cambia cuando dejas de medir el éxito únicamente por la distancia que has conseguido recorrer.

Volver a hacer música por el placer de hacerla

Después de tantos años haciendo música juntas, ¿qué necesitabais encontrar en Poster Boy que quizá se había perdido por el camino?

Empezamos a hacer temas y a componer las dos como una forma de reconciliarnos un poco con nuestra manera de hacer música. Después de tanto tiempo, quieras que no, tienes vicios, tienes manías y pierdes un poco la ilusión.

Empezamos de una forma muy libre, componiendo juntas y subiendo las canciones a un enlace. Nuestras amigas nos las pedían para escucharlas y también había más gente interesada. Entre eso y que sentíamos que todavía teníamos muchas cosas que decir con nuestras canciones, decidimos empezar a hacer música juntas.

Lo que buscábamos era desahogarnos y reconciliarnos con el hecho de hacer música.

Venís de una experiencia anterior compartida, Trashi. ¿Qué os llevasteis de aquella etapa y qué necesitabais hacer de otra manera?

Nos llevamos mucho aprendizaje y saber las cosas que no queremos y las que sí queremos en esta nueva etapa. Evidentemente, aquella experiencia nos enseñó muchas cosas y nos llevó a tocar en muchos sitios. Tenemos un recorrido de conciertos que ahora también se nota a la hora de ensayar con Poster Boy.

Es una continuación natural porque llevamos haciendo música juntas desde que éramos muy pequeñas. No veíamos otra forma de seguir en la música que no fuera conjuntamente, de alguna manera. Pero, al mismo tiempo, se siente como algo completamente nuevo, como una primera vez en todos los sentidos. Está siendo muy emocionante.

A los 27, la vida no se parece a la que imaginábamos

Cuando teníais 17 años, ¿cómo imaginabais que serían vuestras vidas a los 27?

Siempre decimos que, si nos hubieran puesto un vídeo de nosotras con 17 años y de cómo somos ahora, habríamos flipado en colores. Hemos llegado a hacer cosas que nunca nos habríamos imaginado que pudiéramos conseguir.

Sí que pensábamos que tendríamos una vida un poco más tranquila que la que tenemos actualmente. Tampoco nos habríamos imaginado estar tan conectadas con nuestra ciudad de nacimiento, Murcia, y al mismo tiempo con Madrid.

Cuando éramos pequeñas, nos imaginábamos huyendo de nuestra ciudad y construyendo un futuro lejos. Y fíjate: ahora uno de los sitios donde más cómodas estamos es en casa, en Murcia. También hemos cumplido un montón de cosas de aquella lista que hacíamos cuando éramos adolescentes. Creo que nuestras versiones de entonces se sentirían muy orgullosas.

¿Cómo se lleva el choque entre aquellas expectativas y la vida adulta?

Hay mucha frustración en sentir que ya eres una especie de adulto prémium. Ya no tienes 21, 22 o 23 años, pasas de los 25 y parece que tienes que tener una vivienda, una pareja y unos planes de trabajo muy establecidos. Cuando no entras dentro de esa norma, puede ser frustrante.

Pero también hay cosas buenas. Por ejemplo, que ahora nos guste estar en Murcia era algo que no nos imaginábamos. Tener una casa a la que volver después de haber estado en otro sitio es una sensación muy bonita.

Ha sido un encuentro turbulento. Hay cosas buenas y malas, pero estamos empezando a llegar a un acuerdo con lo que creíamos que iba a ser nuestra vida y con lo que realmente es. Y saber que a todo el mundo le pasa algo parecido también consuela un poco.

Esa distancia entre las expectativas y la realidad aparece en ‘Modelo‘. ¿Qué hay de autobiográfico en la canción?

Todo. Hablamos de nuestro yo adolescente, sobre todo en el sentido profesional. Esperábamos que nuestro proyecto musical nos llevara fuera, que giráramos por muchos sitios que veíamos como idílicos porque los artistas que escuchábamos entonces eran de fuera. Teníamos una especie de obsesión con eso.

La realidad ha sido muy diferente, pero también ha sido perfecta. La canción habla de lo que esperabas que pasara y de lo que finalmente pasa, de hablar con tu yo adolescente y explicarle que también está bien haber llegado hasta donde estás.

Y de preguntarte si quieres más o si te quedas ahí, donde estás. En ese tránsito también hay cosas que se pierden, aunque no siempre sepamos muy bien cómo nombrarlas.

Aprender a soltar y recuperar la ilusión

‘Rodeo‘ habla de dejar ir algo. ¿Qué significa para vosotras soltar una etapa, una relación o una versión anterior de una misma?

En nuestro caso, la canción está más enfocada a las etapas que estábamos viviendo, las amistades y nuestra propia relación con la música. No pensábamos específicamente en una relación amorosa, aunque la canción se pueda aplicar a muchas cosas.

Cuando tienes que dejar ir algo, parece que te encuentras en una posición un poco pasiva, como si tuvieras que marcharte porque ya no te han dejado quedarte en un sitio. La canción habla un poco de la tristeza de eso.

Te encuentras en un lugar cotidiano y confortable, como tu habitación o el salón de casa, y aparecen pequeños hachazos que te recuerdan dónde has estado, lo feliz que has sido y lo que te ha aportado algo. Aun así, llega un momento en el que dices: bueno, es lo que hay, lo acepto con resignación.

En ‘Fomo‘ aparece otra forma de pérdida: la de la emoción que antes nos producían las cosas pequeñas. ¿Echáis de menos el pasado o la manera en que lo vivíais?

Justo lo segundo. Más que recuperar el pasado, echamos de menos la capacidad de vivir ciertas cosas con la intensidad de cuando todavía eran nuevas. Ojalá volvieran a ilusionarnos las pequeñas cosas que antes nos hacían muchísima ilusión.

Con el paso del tiempo te vas quemando un poco y de repente ya no miras con los mismos ojos aquello que antes te hacía sentir muy bien. Cosas con las que te lo pasabas genial empiezan a dejarte indiferente. A veces aparece la apatía.

Pero también sabemos que se puede recuperar esa conexión. Ahora mismo quizá tenemos una perspectiva más lejana de aquella sensación, y eso también cambia la manera de entenderla.

Una nueva idea del éxito

Hacer música también implica incertidumbre. ¿Cómo convivís con no saber hasta dónde llegará el proyecto o qué lugar ocupará en vuestras vidas dentro de unos años?

Normalmente no llevamos bien la incertidumbre en ningún ámbito. Pero con Poster Boy es un poco diferente porque no estamos poniendo expectativas ni presión sobre cómo se sostendrá el proyecto, cómo irá o qué lugar ocupará.

Simplemente nos centramos en hacer canciones que nos gusten mucho y en pasárnoslo bien. Hay que abrazar la incertidumbre, aunque ahora mismo no sea algo que nos esté agobiando demasiado con Poster Boy.

Estamos intentando disfrutar de los procesos, que es lo más valioso y algo que quizá en otras cosas no hemos conseguido disfrutar tanto.

¿También ha cambiado vuestra idea del éxito desde que teníais 17 años?

Bastante. De pequeñas veíamos el éxito como irte de gira, tocar fuera y hacer cosas que visualmente parecían gigantes. Pero, cuando sacas mucha música y te ves en una serie de escenarios repetidas veces, entiendes que la verdadera victoria es hacerlo y disfrutarlo. Y disfrutar haciéndolo, punto. No hay nada más.

Lo que venga después puede ser más grandioso o menos, pero lo importante es estar en paz contigo misma y con tu música, con lo que saques. Con que esté saliendo este EP ya estoy más que contenta y satisfecha. Si después pasa algo más, genial. Bienvenido.

Si dentro de diez años volvierais a escuchar «Cómo conocí a Poster Boy«, ¿qué os gustaría reconocer en esas canciones?

Me gustaría reconocer lo bien que nos lo pasamos haciéndolas, la honestidad que tuvimos al componer y acordarme de cuando nos juntamos con Dani a hacer esas canciones. También sentir esa ilusión que tenemos ahora, la de sacar música como si fuera la primera vez.

Creo que nos vamos a sentir muy orgullosas. Nunca me había imaginado que nosotras dos pudiéramos llegar a hacer esto. En mi cabeza era algo tan difícil, tan lejano, que ni siquiera entraba en mi imaginario. Y, de repente, ha podido hacerse realidad. Hemos conseguido tirar para delante las dos, estamos aprendiendo muchísimo y estamos viviendo este camino.

Mucha gente habría pensado que, al terminar su proyecto anterior, ya estaba, que estaba quemada y que era el momento de centrarse en otra cosa. Pero nos gusta tanto la música, nos ha llamado siempre tanto, que creo que una persona a la que le gusta de verdad encuentra una forma de hacerla o de seguir cerca de ella.

Dentro de diez años, cuando volvamos a estas canciones, creo que pensaremos: «Olé tus huevos».

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