La escena musical independiente británica ha encontrado en ELLiS·D a uno de sus agitadores más lúcidos. Tras años consolidándose como uno de los baterías más solicitados de la prolífica cantera de Brighton, formando parte de proyectos tan viscerales como Fat Dog o Jealous Nostril, Ellis Dickson ha decidido dar el paso al frente para liderar su propia propuesta. Este mismo mes de junio, ELLiS·D debutará en España con una gira que promete ser un bautismo de fuego: el 28 se subirá al escenario de la sala Mardi Gras dentro del ciclo Noites do Porto en A Coruña, y al día siguiente, el 29 de junio, hará lo propio en la sala Siroco de Madrid.
Su sonido, una amalgama que destila glam-punk, psicodelia, ecos góticos y la paranoia característica del post-post-punk, lo ha situado como uno de los valores más prometedores del rock europeo actual. Hablamos con él antes de su llegada a nuestro país sobre la reinvención, la honestidad artística y el futuro de un género que él prefiere ver bailando sobre su propia tumba.

Pregunta – Tu transición de batería en bandas como Fat Dog y Jealous Nostril a frontman de ELLiS·D es radical. ¿En qué momento llegó esa necesidad de dar un paso adelante y exponer tu voz y vulnerabilidad, en lugar de ocultarse tras la batería?
ELLiS·D – No creo que fuera un momento concreto de revelación. Comencé a escribir mis propias canciones hace unos años solo por diversión, pero rápidamente se convirtió en mi objetivo principal. No nació de un deseo de exponer mi voz, sino de explorar una forma de expresión distinta a la que tenía como batería en otras bandas.
Pregunta – Brighton tiene una larga tradición de excentricidades creativas. ¿Cómo ha moldeado esa ciudad tu manera de entender el rock? ¿Te sientes parte de la escena actual o todavía te consideras un extraño en su propia casa?
ELLiS·D – Nunca me he sentido un extraño en Brighton. Es una parte fundamental de mi formación musical. He visto venir y pasar diferentes escenas a lo largo de los años, cada una con sus altos y bajos, pero la ciudad tiene algo único y su escena musical es una pieza clave. Me siento integrado y bienvenido.
Pregunta – Tu música mezcla glam-punk, psicodelia y post-post-punk. ¿Es esta mezcla un reflejo consciente de la esquizofrenia cultural del siglo XXI o algo natural que surge al dejarse llevar?
ELLiS·D – Cuando empecé, sí intentaba reflejar conscientemente lo que veía a mi alrededor. Pero he aprendido que no es bueno forzar las cosas, porque terminan sonando artificiales. Ahora dejo que las cosas fluyan de forma natural y trato de darles sentido después. Es fascinante ver cómo la gente interpreta las intenciones de un artista; eso genera debates muy interesantes, así que últimamente prefiero ser un poco más ambiguo.
Pregunta – Te han comparado con una fusión entre David Bowie, David Byrne y Nick Cave. ¿Qué comparaciones le halagan y cuáles crees que no tienen sentido? ¿Hay algún artista actual que admires y que sientas que opera en su misma frecuencia?
ELLiS·D – ¡Todas son comparaciones muy halagadoras! He estado influenciado por los tres en diferentes momentos. Admiro mucho a Ezra Furman y a Cate Le Bon. Siento que siguen el molde de artistas como Bowie, donde la reinvención es un aspecto vital para avanzar. Y creo que eso es aún más valiente en la era del streaming, donde hay tanta presión para producir siempre lo mismo.
Pregunta – Publicas su música en un sello independiente de Brighton. En una era donde los artistas emergentes sueñan con la viralidad en TikTok y las listas algorítmicas, ¿qué estrategia crees que realmente funciona hoy?
ELLiS·D – Honestamente, cualquiera que diga que tiene una «estrategia que funciona» para ser artista en 2026 está diciendo tonterías o intentando venderte algo. ¡No hay una estrategia perfecta! Solo sé fiel a ti mismo. Escribe y toca lo que te haga sentir bien. Haz planes, claro, pero no te obsesiones con toda esa mierda. Nadie sabe realmente de lo que habla, por mucho que finjan. Algunos trabajan durante años haciendo un arte increíble y apenas se mueven un centímetro. Otros lanzan un tema y se vuelven estrellas de la noche a la mañana. Es así. Pero eso no es motivo para no intentarlo. Dedica tiempo, ensaya duro y escribe lo que amas: serás feliz con lo que haces. El éxito no se mide en seguidores de redes sociales, sino en la felicidad que te da tu oficio.

Pregunta – Es tu primera vez tocando en España. ¿Llegas con alguna expectativa? ¿Hay algún artista español que le intrigue o que hayas escuchado para preparar el viaje?
ELLiS·D – ¡No estoy seguro! He actuado en Madrid con Fat Dog y me lo pasé genial, el público fue una locura. ¡Cualquier cosa similar a eso sería genial! Estoy emocionado por llevar mi música a un nuevo país y un nuevo público.
Hace poco conocí a una banda llamada Belako en un DJ set. Me encanta su sonido, una mezcla muy chula de muchas influencias. Creo que compartimos referentes.
Pregunta – La narrativa del rock clásico se ha declarado muerta cada dos años desde hace décadas. ¿Ves lo que haces como una resurrección, una autopsia gloriosa o simplemente bailar sobre su tumba con tacones y el pintalabios corrido?
ELLiS·D – (Ríe). Desde luego que se ha declarado muerto. El concepto de que cualquier forma de música pueda estar «muerta» es ridículo. Mientras los seres humanos estemos aquí y tengamos acceso a instrumentos, haremos todas las formas de música posibles. Pero me gusta la idea de bailar sobre una tumba con tacones y pintalabios. Quizá la robe para mi próximo vídeo.
Pregunta – Si el Ellis Dickson de 2018 (el batería) viera al ELLiS·D de 2026 subiéndose al escenario de Siroco o Mardi Gras, ¿qué pensaría: «esto es una locura» o «por fin»?
ELLiS·D – Ambas. Tengo momentos en los que me pellizco y pienso: «estoy viajando por otros países para tocar mi música y toda esta gente ha venido a verme; esto es una locura». Pero para llegar a este punto tienes que creer que sucederá. En 2018, me habría imaginado estar aquí, seguro.

