abril 16, 2026

Luback y la resistencia de lo orgánico: «La música nunca es una batalla perdida»

En un ecosistema musical dominado por la tiranía del algoritmo y la producción sintética, existen proyectos que deciden recorrer el camino largo. Luback es uno de ellos. Tras más de quince años de trayectoria y una década picando piedra en la carretera, la banda madrileña presenta «Human Side On«, un trabajo que funciona como un manifiesto de madurez y, sobre todo, como una defensa a ultranza de la verdad sonora.

El grupo, que nació allá por 2011 de la conexión fundacional entre Cristian y Yago, ha sabido evolucionar sin traicionar la chispa original. Lo que empezó como una idea pequeña es hoy una formación sólida donde conviven mundos aparentemente distantes: de la bioquímica a la historia de la música; del soul de la Motown al rock americano de los noventa. En esta cabalgata de géneros, Luback ha logrado algo complejo: que la diversidad sume identidad en lugar de dispersión.

Aprovechando el lanzamiento de este nuevo álbum, hemos conversado con la banda sobre su proceso creativo, su relación con una industria a menudo hostil y esa fe inquebrantable en el factor humano.

Pregunta: Luback nace de la conexión entre Cristian y Yago tras la disolución de un proyecto previo. Más de quince años después, ¿cómo ha cambiado esa relación y qué sigue intacto de aquella primera chispa?

Respuesta: Cada uno ha evolucionado a su manera, musical y personalmente, pero la relación es prácticamente la misma. Cristian, como líder, ha asumido más responsabilidades y tiene las ideas más claras; se conocieron cuando él tenía trece años, ¡así que no era difícil que madurara algo! Yago se ha convertido en un teclista extraordinario que prefiere la sombra, siempre con una humildad abrumadora. Entre ellos sigue habiendo un respeto reverencial y una amistad muy fuerte.

P: Vuestra formación es un crisol: Marcus viene de la bioquímica, Manuel de la historia de la música, Yoyo del soul… ¿Cómo enriquece esa diversidad vuestro sonido sin que se convierta en un pastiche?

R: La clave es que no existan razones ajenas a lo musical. Si se trata de egos o de experimentos forzados, no sale bien. Esas fuentes tan variadas hacen que surjan arreglos y enfoques muy distintos, pero cuando lo escuchamos, tiene que convencernos a todos. Nos hemos juntado un equipo muy sano en ese sentido y nuestros criterios están alineados. Es una suerte.

P: Tras cuatro discos, ¿hay algún momento que consideréis el verdadero punto de inflexión en vuestra carrera?

R: Sinceramente, nos sentimos como una banda más, así que nos parece imposible situar un punto de inflexión concreto. Trabajamos muy duro, con pasión y dedicación, pero no creemos que estemos por encima de nadie.

P: Este nuevo disco se presenta como una apuesta radical por la verdad sonora. ¿En qué momento sentisteis que esa ‘pulsión orgánica’ era el motor real del álbum?

R: La idea original de Luback siempre fue esta. Lo que ocurre es que vamos mejorando la forma de transmitirlo y nos vamos empapando más de esa idea hasta que se incorpora a nuestro ADN. Es nuestra forma de entender la música; cada paso nos acerca más a esa organicidad porque ahí es donde nos emocionamos. Si tuviéramos que resumir la sensación que deja el disco, sería un hormigueo en el estómago y una sonrisa con los ojos cerrados.

P: El disco habla de preservar la sensibilidad en un entorno polarizado. ¿Es la música una batalla perdida contra el ruido digital?

R: Nunca es una batalla perdida. Todo lo que hacemos tiene el poder de contagiar algo de bondad y humanidad, aunque sea en el entorno más inmediato. La música tiene un altavoz muy potente y entra en ti a través de las emociones. Mucha gente se esfuerza por mejorar el mundo con una generosidad increíble. Tenemos que mantener la fe en las personas.

P: Habéis mantenido una actitud poco comercial, priorizando el detalle sobre las modas. ¿Ha sido difícil sostener esa postura en la industria actual?

R: Ha habido bastantes momentos en los que la industria nos ha tratado mal por ser fieles a nuestro estilo, pero la verdad es que nos ha importado muy poco. Se llevan mucho mejor los problemas que encuentras en tu propio camino que los que hallas en el sendero que te marquen otros. Somos muy felices siendo dueños de nuestra música y libres en todos los sentidos. No cambiaríamos ni una coma de nuestra historia.

P: Mirando hacia el futuro, ¿qué parte del Luback de 2012 os gustaría que siguiera intacta en 2030?

R: Seguramente las ganas de hacer música y las razones para hacerla. Esa pureza de expresar lo que tienes dentro tal y como sale, sin buscar el éxito comercial o sin adaptarte a las normas del mercado, no tiene precio. Esa tiene que ser nuestra brújula, ahora y siempre.

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