Hay álbumes que se sienten como una meta y otros que se sienten como un disparo de salida. «Que solo nos quede ganar«, el primer LP de Sweet Q, es ambas cosas. Tras años de picar piedra en salas, festivales y concursos, la banda presenta diez canciones que son el retrato fiel de su ADN: un indie-pop directo, emocional y, sobre todo, sin disfraces.
En un panorama musical a menudo saturado de artificio, Sweet Q apuesta por la claridad. El disco navega por ese mar de contradicciones que supone ser joven (o no tanto) hoy en día: la euforia de la ‘Fiesta‘ contra la resaca emocional de ‘No habría sido así‘, o el miedo a no encajar que se palpa en ‘Atrapado en el tiempo‘. Es un autorretrato generacional donde las ganas de lanzarse al vacío siempre terminan ganando la partida.
El corazón del álbum late con fuerza en ‘Quiero más‘, una canción que funciona como el manifiesto vital de la banda. Es intensa, contundente y tiene ese tipo de estribillo diseñado para dejarse la garganta en el directo. Habla de no conformarse con la realidad impuesta, de arriesgar y de seguir avanzando incluso cuando el viento sopla en contra.
Pero no todo es electricidad desbocada. Sweet Q sabe ponerse introspectivo cuando la canción lo requiere. Temas como ‘Golpe de suerte‘ muestran la madurez de una banda que ha sabido pulir su sonido tras haber sido finalista en el FIB Rising Stars o el Festival Actual. Sus más de 375.000 escuchas en Spotify no son un algoritmo generoso; son el resultado de conectar con una comunidad que busca canciones que se puedan cantar a gritos.
La solvencia de este LP reside en su equilibrio. Canciones como ‘Sácame a bailar‘ ya nacen con alma de clásicos en su repertorio, listos para esa gira nacional que arrancará en marzo. Lo que Sweet Q nos propone es un pacto de honestidad: reconocer que nos equivocamos, sentir el miedo de las noches largas, pero recordar siempre que, al final, lo único que nos queda es seguir intentándolo.
Sweet Q presenta un debut impecable porque ha sabido esperar su momento. «Que solo nos quede ganar» es un disco valiente, pegadizo y profundamente humano. Se nota el oficio, se nota el directo y, sobre todo, se nota que creen en lo que hacen. Si el nuevo indie nacional buscaba una bandera bajo la que refugiarse, Sweet Q acaba de izar una muy alta.

