El pasado sábado 16 de agosto, en el recinto de Costa Feira en Sanxenxo, Guitarricadelafuente (alias del cantautor alicantino Álvaro Lafuente) se enfrentó a un escenario que parecía desafiar su esencia. Llegamos al festival con esa duda flotando en el aire: ¿sería el escenario demasiado amplio para la propuesta intimista de «La Cantera«? La respuesta se desplegó en un concierto en el que Guitarricadelafuente recorrido buena parte de las canciones que, bajo una cortina de luces que recortaba el espacio como un velo estelar, navegaron entre el folk despojado y el pop electrónico, revelando los aciertos y fisuras de un artista que busca gustar sin fronteras.
Guitarricadelafuente, de 27 años, ha evolucionado desde su debut, «Wind’s Poem«, hasta «Spanish Leather«, un álbum que fusiona folclore con beats urbanos, inspirado en influencias como José González y Bon Iver, pero con un aroma mediterráneo que lo hace único. Su concierto, único en Galicia este verano, fue un repaso discográfico que comenzó con ‘Full time papi‘ arrancando el concierto desde, quizás, el punto más alto de su último disco. Pero el primer punto de inflexión llegó con ‘El conticinio‘. Costa Feira es un ciclo de conciertos de lo más especial: a pocos minutos del Atlántico, como una aldea gala, se llena de habitantes llegado desde la Meseta en el estío, a priori un insignificante dato pero que cobra toda su importancia cuando suenan los primeros compases de ‘Puerta del Sol‘ que suena como oración nocturna de moderno veraneante que hace suyo el concierto, el festival, y si los oriundos se despistan, el suelo de Nantes.

Guitarricadelafuente con su voz cálida y su guitarra como ancla, intentó domar el espacio, pero el escenario recortado (una decisión acertada para crear intimidad) no siempre bastó para llenar el vacío. Temas como ‘ABC’ o el ya mencionado ‘El conticinio‘ pero en ocasiones, por ejemplo en ‘Mil y una noches‘, suena extraño bajo las luces estroboscópicas, como si el equilibrio entre el moderno pop electrónico y el folclore se tambaleara en el viento gallego.
Donde Guitarricadelafuente gana es en las distancias cortas, como en ‘Agua y mezcal‘, que podría pasar por un José González patrio izando la bandera de la música popular española. En ese momento, un haz de luz y una guitarra llenaron el escenario sin necesidad de rellenos vistosos pero vacíos, recordando que su fuerza radica en lo despojado. El setlist, un mosaico de 19 tracks, incluyó ‘Guantanamera‘, ‘Futuros amantes‘ y ‘Quien teme a la máquina‘ de «Spanish Leather«, un álbum que explora la sensualidad y la vulnerabilidad con ritmos que invitan al movimiento. Guitarricadelafuente es un talón esquivo y desbocado, un artista que bebe de todas las influencias, con evidentes aciertos pero con propios errores porque, quizás, querer gustar a todos genera más incertidumbre que fidelidad. Su propuesta cautiva, pero en Costa Feira, el difícil equilibrio entre el pop electrónico moderno y el folclore se sintió como un puente tambaleante. El concierto terminó con ‘Sonata nº 9 de los heavies de Gran Vía‘ y ‘Tramuntana‘, donde la ópera ganó (y con creces) a cualquier reverb o beat, cerrando una de las mejores noches de Costa Feira.

Guitarricadelafuente representa una tendencia: la hibridación como camino para conectar generaciones. Influido por Tame Impala y The Cure, su «Spanish Leather» es un disco luminoso, pero en Costa Feira, el escenario principal subrayó sus límites. Su voz, como un viento que susurra historias, brilla en lo íntimo, pero en espacios grandes, la incertidumbre acecha. Guitarricadelafuente no es solo un concierto; es un espejo de un artista en evolución, donde la intimidad gana a la grandiosidad.

