noviembre 30, 2021

Viajando con Travis Birds

Podría comenzar esta crónica con ese de 19 días y 500 noche después nos encontramos con Travis Birds en el Auditorio Mar de Vigo pero sería una gilipollez ¿por qué? Porque pensar que Travis Birds es una réplica a Sabina es una estupidez. Sí, posiblemente se podría escribir de manera más políticamente correcta, incluso más educada pero no es necesario intentar convencer a nadie, a los hechos nos remitiremos.

Ella salió al coqueteo escenario de Momentos Alhambra, bañado por una cálida luz que nos hacia recordar a los garitos de jazz prepandémicos, con guitarra en mano y sonrisa en cara y todo cambió. Se hizo el silencio, no necesitó nada más, venció, nos ganó y, para qué negarlo, nos encandiló. Porque la madrileña tiene ese raro don de hacer las cosas fáciles o, por lo menos, que lo parezcan. Porque parece fácil que una chica de bonita voz triunfe tocando una guitarra, quizás más difícil parezca lograr la expiación de nuestros pecados (o de los que pecan con nosotros) a través de canciones y que resulten bonitas. Porque no nos equivoquemos, Travis Birds desgarra mediante versos que son cuchilladas al alma.

A medio camino entre el bolero y el soft-pop, a mitad de distancia entre Perales y Manu Chao, flamenco y rumba se dan la mano para conducirnos a través de un mundo de oscuridad donde las luces se apagan y como ratas seguimos la luz de Travis Birds que se convierte en flautista para que poco a poco dejemos las penas a un lado y terminemos su concierto en paz. Ahí radica el magnetismo de la artista, convencernos para que nos dejemos de boicotear y sigamos adelante aunque nos toque caminar por el lado más salvaje de la vida, que visitamos incluso con guiños a Lou Reed y su ‘Walk on the Wild Side‘.

Posiblemente, ahora que estás leyendo esta crónica no entiendas nada, lo comprendo porque esto suena más a acto chamánico que a concierto de música. Pero los chamanes usan canciones para alterar los estados de conciencia de sus usuarios, justamente lo que consigue con sus temas Travis Birds ¿en serio pensabais que una persona con ese mirada era normal? ¿Pensabas salir indemnes tras enfrentarte a una mujer que volvió a nacer a los 20 años tras abandonar a su yo pasado? Es imposible. Solo hay dos opciones, ser parte de su iglesia o rechazarla. Nosotros, en esta web, hemos decidido.

El pasado viernes ni Sabina, ni Benjamín Prado, hicieron presencia tampoco los echamos de menos, la noche tenía nombre propio: Travis.

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