septiembre 28, 2026

Peón Kurtz, el músico que llevó una parte de Vigo hasta el ruido de Def Con Dos

José Costas Peón, fundador de Def Con Dos y hermano de Miguel Costas y Rosa Costas, ha muerto en Vigo a los 55 años. Su historia es también la de una ciudad que aprendió a hacer música sin pedir permiso

Hay ciudades que producen músicos y hay ciudades que, durante un tiempo, parecen producir formas de entender la música, sin duda, durante casi una década Vigo tuvo una de esas épocas. De allí salieron Siniestro Total, Aerolíneas Federales, Os Resentidos y una colección de grupos, personajes, locales, fanzines y noches que terminaron construyendo una de las escenas más singulares de la música española. No todo ocurrió al mismo tiempo, ni todo tuvo la misma importancia, pero durante unos años pareció que en Vigo había una manera particular de entender la cultura: hacerla antes de que alguien pudiera explicar qué era. Peón Kurtz pertenecía a esa familia.

José Costas Peón murió en Vigo la noche del viernes 25 de septiembre, alrededor de las 23:30 horas. Tenía 55 años. La noticia fue comunicada por su entorno y posteriormente confirmada por distintos medios y por Def Con Dos, el grupo del que fue uno de sus fundadores y en el que permaneció durante casi tres décadas. Era hermano de Miguel Costas, uno de los nombres fundamentales de Siniestro Total, y de Rosa Costas, vinculada a Aerolíneas Federales. Pero empezar y terminar ahí sería injusto.

Porque Peón Kurtz no fue solamente el hermano de Miguel Costas. Fue Peón Kurtz, y eso significa Def Con Dos.

Antes de Def Con Dos estaba Vigo

La historia empieza, como tantas historias importantes de la música viguesa, en un local que probablemente no parecía destinado a entrar en ninguna enciclopedia.

En 1988, el proyecto que acabaría convirtiéndose en Def Con Dos tuvo una de sus primeras apariciones en El Manco, en Vigo. La iniciativa partía de Julián Hernández, interesado entonces por el hip hop que llegaba desde Estados Unidos, y reunió a César Strawberry y Peón Kurtz alrededor de una idea todavía bastante improbable para España: llevar a un escenario el lenguaje de Public Enemy, Run-D.M.C. o Beastie Boys.

El grupo todavía no era exactamente el grupo que acabaríamos conociendo, ni siquiera se llamaba Def Con Dos, aquella primera actuación fue bajo el nombre de Freddy Krueger y los Masters del Universo.

Conviene detenerse un momento ahí porque quizá no haya una manera mejor de entender aquella generación: no había demasiada preocupación por construir una carrera, había ganas de probar, de mezclar, de hacer algo que no existía todavía y de comprobar qué pasaba.

La importancia de Peón Kurtz en aquel proceso no estuvo solamente en poner la voz, también estuvo detrás de las bases y del trabajo de DJ, incluido el scratching, una dimensión que ayudó a que Def Con Dos fuera mucho más que una banda de rock con un rapero delante.

Aquello era importante, porque Def Con Dos no nació de la idea de juntar simplemente guitarras y rimas: nació de poner cosas que aparentemente no debían estar juntas en la misma habitación.

De Vigo a Madrid sin dejar del todo Vigo atrás

Def Con Dos fue creciendo. Primero llegaron las maquetas y los primeros discos. Después, las guitarras fueron ganando peso, el grupo fue incorporando elementos de punk y metal y aquella mezcla inicial de hip hop estadounidense terminó adquiriendo una identidad propia, «Segundo asalto» llegó en 1990 después vendría «Tercer asalto«, más tarde, «Armas pal pueblo» y «Alzheimer«.

En medio de ese recorrido estaba Peón Kurtz, no como una figura decorativa, como una de las voces que definieron aquella formación.

Escuchar hoy ‘Alzheimer‘ sirve para entender algo que se pierde fácilmente cuando se habla de Def Con Dos únicamente como una banda de los noventa. Aquello tenía una energía extraordinariamente contemporánea para su momento: hip hop, guitarras, bases electrónicas, punk, metal, humor, provocación. Y, sobre todo, una manera de escribir que no parecía interesada en pedir permiso.

Peón Kurtz compartía las voces con César Strawberry y Juanito Sangre durante una de las etapas más reconocibles del grupo. En «Alzheimer«, publicado en 1995, los tres aparecen entre las voces principales del disco, aquella combinación acabó convirtiéndose en una de las señas de identidad de Def Con Dos: tres voces, tres personalidades, una banda que parecía estar siempre a punto de pasarse de la raya.

Y entonces llegó el cine

Hay un momento en la historia de Def Con Dos en el que la banda deja de ser solamente una historia de músicos y empieza a formar parte de una cultura popular mucho más amplia. Y ese momento tiene nombre propio: Álex de la Iglesia.

El director incorporó música de Def Con Dos a Acción mutante y posteriormente el grupo quedó ligado a El día de la bestia, cuya canción principal interpretaron.

De repente, aquella mezcla que había nacido en un escenario de Vigo podía escucharse en el cine.

Hay algo especialmente bonito en volver hoy a ese vídeo, porque se puede escuchar la canción como banda sonora de una película, como himno de una generación o simplemente como una canción de Def Con Dos pero también se puede escuchar como el sonido de una época en la que las fronteras entre música, cine, cómic, televisión y cultura popular estaban empezando a romperse.

Y ese detalle importa cuando hablamos de Peón Kurtz, porque el comunicado difundido tras su muerte recuerda precisamente que amaba la música, pero también el cine y los cómics. No se trata de una coincidencia menor era, en realidad, el mismo universo.

Un músico que no necesitó estar siempre en primera línea

Hay artistas cuya importancia se mide por el número de veces que aparecen delante de un foco y hay otros cuya importancia está en haber ayudado a construir el lugar donde ese foco podía encenderse. Peón Kurtz pertenece bastante más a la segunda categoría.

Durante años estuvo dentro de Def Con Dos, participando en su evolución desde aquellos primeros experimentos de hip hop hasta el sonido de rap metal que acabaría identificando al grupo.

En una entrevista de 2004, recordando la gira estadounidense de 1998 junto a bandas como Deftones, Bad Religion o NOFX, César Strawberry destacaba precisamente la experiencia compartida con Peón. Kurtz hablaba entonces de las relaciones que había establecido durante aquella gira y de la satisfacción de comprobar que aquella música que en España generaba incomprensión también podía conectar con un público que no conocía al grupo. A priori no dejaría de ser una anécdota pequeña pero, en realidad, dice mucho porque Def Con Dos nunca fue una banda completamente cómoda en ningún sitio.

Ni siquiera cuando ya era conocida.

La música viguesa también está hecha de quienes se fueron

Peón Kurtz dejó Def Con Dos en 2016, después de casi tres décadas vinculado al grupo. La salida estuvo rodeada de versiones diferentes: mientras la banda habló de desavenencias y tensiones acumuladas, Kurtz sostuvo que había sido expulsado. Hoy no es el día de resolver aquella historia, un obituario no debería convertir las diferencias entre un músico y su antigua banda en una última batalla.

Pero sí conviene recordar algo: Los grupos también tienen memoria y esa memoria no siempre coincide con la de quienes estuvieron dentro.

Lo que queda de Peón Kurtz no debería reducirse, por tanto, a sus últimos años en Def Con Dos ni a la manera en que terminó aquella relación. Queda lo anterior. Queda la creación. Queda la voz. Quedan las bases. Quedan los discos. Queda una parte de la historia de una banda que ayudó a cambiar el lenguaje del rock español. Y queda Vigo.

Porque Peón Kurtz también era Vigo

Quizá sea imposible explicar a Peón Kurtz sin explicar la ciudad de la que salió pero tampoco deberíamos caer en la tentación de convertirlo en una pieza más de la postal de la llamada Movida viguesa (eso sería demasiado sencillo para este pequeño y humilde medio).

Vigo no fue solamente una colección de grupos, fue un ecosistema, una forma de relacionarse con la cultura, una ciudad industrial, portuaria, periférica y bastante acostumbrada a mirar hacia fuera porque sabía que desde dentro no siempre llegaban las respuestas.

Miguel Costas lo contó recientemente en sus memorias, ¡Esas palmas, coño!, al recordar cómo él y su hermano Peón escuchaban Radio 3 en la litera de su habitación, es una imagen preciosa porque reduce toda aquella mitología a algo doméstico: dos hermanos, una litera, una radio y una música que llegaba desde algún sitio.

Años después, uno acabaría formando parte de Siniestro Total y Aerolíneas Federales, el otro terminaría fundando Def Con Dos. No sabían entonces que estaban escuchando el principio de algo, robablemente tampoco tenían que saberlo.

No fue solamente un hermano de

La muerte de Peón Kurtz deja una de esas situaciones incómodas para alguien que escribe de cultura.

Sabemos que era hermano de Miguel Costas, sabemos que pertenecía a una familia fundamental para entender parte de la música viguesa, sabemos que fue fundador de Def Con Dos pero cuando una persona muere, existe la tentación de colocarla rápidamente dentro de una genealogía conocida: Hermano de. Miembro de. Fundador de. Como si necesitáramos explicar a alguien mediante nombres que ya conocemos, por ello con Peón Kurtz haya que hacer justamente lo contrario: hay que devolverle su nombre.

José Costas Peón.

Peón Kurtz.

Músico.

Vigués.

DJ.

Vocalista.

Amante del cine y de los cómics.

Parte de una generación que entendió que el hip hop podía convivir con el punk, que una guitarra podía entrar donde antes había un sampler y que una canción podía ser también una forma de provocar.

Un hombre que ayudó a inventar una banda que todavía hoy sigue tocando canciones que nacieron cuando casi todo aquello parecía imposible.

La ciudad que queda cuando desaparecen sus músicos

Vigo tiene una relación extraña con su propia memoria musical. Presume de ella. La utiliza. La convierte en relato. Pero también corre el riesgo de convertir a sus músicos en estatuas. Y una ciudad musical no se construye con estatuas.

Se construye con gente que un día entra en un local, monta una banda, escribe una canción, organiza un concierto, pone un disco, descubre una música o simplemente decide que lo que está escuchando no le basta.

Peón Kurtz fue una de esas personas, por eso su muerte no afecta únicamente a Def Con Dos. Afecta a una parte de la memoria cultural de Vigo, a esa ciudad perfñerica que no necesitaba ser Madrid para sentirse moderna. A ese Vigo que escuchaba Public Enemy y Ramones, que mezclaba cómics con punk, que podía pasar de Siniestro Total a Aerolíneas Federales y de allí a Def Con Dos sin pedirle coherencia a nadie. A esa ciudad que entendió algo antes que muchas otras: que las aldeas también puede inventar el centro y quizá esa sea la mejor manera de despedir a Peón Kurtz.

No recordándolo como alguien que estuvo cerca de Miguel Costas, no recordándolo únicamente como uno de los fundadores de Def Con Dos sino como alguien que estuvo allí cuando aquella música todavía estaba inventándose.

Porque al final queda eso: una voz, unas bases, un puñado de discos, una ciudad y una generación de músicos que un día decidió que no había ninguna razón para tocar las canciones que se suponía que debía tocar.

Peón Kurtz ya no está pero aquella manera de hacer ruido todavía suena y mientras suene, Vigo también seguirá teniendo algo que decir.

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