Hay festivales cuya playlist sirve para recordar canciones que ya conocemos. Y después está WOS: una selección de música que funciona más como un mapa que como una banda sonora. Si Santiago de Compostela vuelve a convertirse del 11 al 13 de septiembre en un laboratorio de electrónica, experimentación y creación contemporánea, esta es probablemente la mejor manera de empezar a entenderlo.
Hay una forma muy sencilla de saber qué clase de festival es WOS: abrir su playlist oficial.
No porque vayamos a encontrar una colección de canciones destinadas a sonar en todas partes durante el verano. Tampoco porque aquí estén los grandes éxitos que nos permitan cantar el estribillo antes de que aparezca el artista sobre el escenario. Más bien sucede lo contrario, en algún momento de la escucha probablemente aparezca una pregunta bastante razonable: ¿Pero qué demonios estoy escuchando? Y quizá esa sea precisamente la mejor manera de empezar a entender WOS.
Porque el WOS Festival no nació para reunir en Santiago a los artistas que ya conocemos. Nació en 2016 con una vocación bastante más incómoda: convertir la ciudad en un espacio para la creación contemporánea, la experimentación y el descubrimiento. Nueve años después, aquella idea sigue definiendo un festival que este año volverá a ocupar diferentes espacios patrimoniales de Santiago entre el 11 y el 13 de septiembre.
La playlist oficial de WOS tiene algo que cada vez resulta menos habitual: no parece estar intentando convencerte.
No hay una sucesión de nombres diseñados para que reconozcas inmediatamente quién está detrás de cada canción. Hay electrónica, ambient, club, experimentación, ritmos deformados, propuestas audiovisuales y sonidos que parecen proceder de lugares diferentes y que, sin embargo, terminan encontrando una extraña coherencia cuando se escuchan juntos.
Es, en realidad, una buena metáfora del propio festival. WOS no propone necesariamente lo que quieres escuchar, propone descubrir lo que todavía no sabías que querías escuchar y esa diferencia parece pequeña, pero es enorme.
En una época en la que los algoritmos han convertido la recomendación musical en una ciencia bastante precisa (si escuchas esto, probablemente también te guste aquello), todavía resulta estimulante encontrarse con una programación que parece preguntarse exactamente lo contrario: ¿Y si escuchásemos algo que no se parece a nada de lo que escuchamos normalmente?

El cartel como puerta, no como destino
La programación de WOS 2026 ayuda a entenderlo. Esta edición reúne siete conciertos audiovisuales, cinco de ellos estrenos en España. Entre las propuestas aparecen el nuevo proyecto de Paul Jebanasam, mātr; Friction, de Slikback junto a maltdisney y Tasya; nuevos espectáculos de Space Afrika, Visible Cloaks y Yu Su; y el estreno mundial del nuevo concierto audiovisual de Blood of Aza. Jokkoo Collective presentará además Organic Intelligence.
Son nombres que probablemente no ocupen demasiados titulares fuera de determinados circuitos musicales. Precisamente por eso están en WOS.
La programación se completa con artistas como Ana Roxanne, Juli Deák, Shackleton, Polygonia o Eerie Enterprise, además de DJ sets de Lee Gamble, Mor Elian, JASSS y gyrofield.
No hace falta conocerlos, de hecho, quizá sea mejor no conocerlos, porque WOS funciona especialmente bien cuando uno llega sin demasiadas certezas.
Escuchar también es una forma de viajar
Hay algo especialmente interesante en que WOS tenga una playlist oficial.
Un festival convencional utiliza su lista de Spotify para prolongar la experiencia del cartel: escuchas a los artistas que vas a ver y reconoces las canciones cuando llegan al escenario. Aquí ocurre algo diferente: la playlist puede funcionar como una especie de manual de instrucciones para el festival.
Te prepara para entrar en una iglesia, un teatro, una sala de conciertos o un espacio patrimonial y encontrarte con una propuesta que probablemente no tendría demasiado sentido en un festival convencional.
Porque WOS tampoco es exactamente un festival convencional. Es un festival indoor que se extiende por distintos espacios de Santiago y que combina música electrónica y avant-garde con artes visuales, cine, instalaciones, talleres y conferencias. La ciudad no es simplemente el lugar donde ocurre, la ciudad forma parte de lo que ocurre y eso cambia también la manera de escuchar. No es lo mismo encontrarse con una determinada pieza audiovisual en un recinto de grandes dimensiones que hacerlo en uno de los espacios singulares que WOS incorpora a su programación.
Por eso la playlist no debería escucharse pensando únicamente en canciones.
Hay que escucharla pensando en lugares.

En esta redacción tenemos muy clara una premisa, WOS es un festival para quien está cansado de los festivales y quizá esta sea la razón por la que el festival nos resulta especialmente interesante este año.
Después de un verano en el que buena parte de la conversación musical ha vuelto a girar alrededor de grandes escenarios, cabezas de cartel, sold outs, pulseras y fotografías frente a logotipos gigantes, WOS propone otra cosa, no necesariamente algo mejor pero sí algo diferente.
Aquí el objetivo no parece ser conseguir que miles de personas canten simultáneamente la misma canción. El objetivo es que algunas de ellas descubran una música, una imagen o una experiencia que probablemente no habrían encontrado de otra manera y, joder, eso tiene algo de subversivo en 2026.
Porque descubrir se ha convertido en una actividad bastante más difícil de lo que parece: tenemos acceso prácticamente ilimitado a la música, pero cada vez resulta más complicado salir de nuestra propia burbuja, los algoritmos saben qué nos gusta, las plataformas saben qué terminaremos escuchando, las redes sociales saben qué queremos ver y entonces aparece un festival que, de alguna manera, responde: «Pues escucha esto».
No necesitas entender WOS antes de ir, quizá ese sea el mejor consejo que podemos dar, no intentes aprenderte el cartel, no intentes distinguir entre todos los géneros, no necesitas saber quién es JASSS, qué hace Lee Gamble o por qué un concierto puede necesitar una propuesta audiovisual para funcionar.
Empieza por darle al play, deja que algunas cosas te gusten, deja que otras te incomoden y, sobre todo, acepta que habrá algunas que no entiendas. Porque WOS no parece especialmente interesado en que salgamos de Santiago diciendo que todo nos ha gustado, está más interesado en que salgamos habiendo descubierto algo y esa es una diferencia importante.

