Barcelona se consolida como uno de los epicentros europeos del shoegaze con la llegada de Loveless, un festival dedicado exclusivamente a este género y sus sonidos cercanos. La primera edición se celebrará el sábado 24 de octubre en la Sala Upload, un espacio íntimo y con excelente acústica que resulta ideal para disfrutar de muros de sonido, reverberaciones y atmósferas densas.
Loveless nace con una propuesta clara y refrescante: alejarse de los grandes macrofestivales y centrarse en la experiencia musical. En lugar de un cartel masivo, el festival prioriza calidad, atmósfera y coherencia sonora. Aunque el cartel completo aún no se ha desvelado, la expectación es alta entre la escena underground y los seguidores del dream pop, slowcore y noise rock.
La elección de la Sala Upload no es casual. Este recinto, conocido por acoger propuestas alternativas con un sonido impecable, permite una inmersión total en las texturas sonoras que definen el shoegaze. Los asistentes podrán disfrutar de una velada más cercana y concentrada, lejos del bullicio de los festivales de gran formato.
El surgimiento de Loveless llega en un momento especialmente fértil para el género en nuestro país. Tras años de culto casi secreto, el shoegaze ha experimentado un notable resurgimiento gracias a bandas locales y a la influencia de referentes internacionales. Festivales como este contribuyen a visibilizar una escena que durante mucho tiempo ha vivido en la sombra de otros movimientos.
Loveless no solo celebra el shoegaze clásico de los 90, sino también sus evoluciones contemporáneas. Es un espacio para descubrir nuevas propuestas y para reencontrarse con sonidos que siguen emocionando a generaciones de oyentes.
Con esta primera edición, Barcelona refuerza su posición como ciudad abierta a propuestas culturales alternativas y especializadas. El festival se presenta como una oportunidad única para vivir el shoegaze en su estado más puro: sin distracciones, con atención plena y en un entorno diseñado para disfrutar de cada matiz.
Loveless llega con la promesa de ser algo más que un simple concierto: una experiencia sensorial para quienes encuentran en las guitarras distorsionadas y las melodías etéreas una forma de conectar con la música de manera profunda.

