Robert Finley, la figura más genuina del blues contemporáneo, ha ratificado su estatus tras una actuación arrolladora en el Azkena Rock Festival. Tras cautivar a la audiencia en Mendizabala, el músico estadounidense ha confirmado que su romance con los escenarios españoles tendrá continuidad este mismo otoño. El próximo noviembre, Finley desplegará su veteranía y su inconfundible torrente vocal en una gira que recorrerá cuatro puntos de la geografía peninsular: Barcelona, Burgos, Oviedo y Ferrol.
La gira dará comienzo el 12 de noviembre en La 2 de Apolo de Barcelona, para continuar el 13 de noviembre en la Sala Andén 56 de Burgos, el 14 de noviembre en Kuivi Almacenes de Oviedo y finalizar el 15 de noviembre en el emblemático Teatro Jofre de Ferrol. Estas citas servirán como presentación oficial de «Hallelujah! Don’t Let The Devil Fool Ya«, su último álbum publicado el pasado año, en el que el artista profundiza en sus raíces espirituales con una mayor presencia de los sonidos del góspel, todo ello sin abandonar la carga emocional y narrativa que define su obra.
La historia de Robert Finley no es la de un músico al uso. Criado en Bernice, una pequeña localidad de Louisiana, pasó gran parte de su vida adulta como músico callejero y liderando formaciones de góspel. No fue hasta los 62 años cuando publicó su primer disco, una gesta que hoy se estudia como una de las carreras más insólitas e inspiradoras del blues moderno. Su talento natural no tardó en atraer la atención de Dan Auerbach, líder de The Black Keys, quien reconoció en Finley una autenticidad pura y se convirtió en su colaborador habitual a través del sello Easy Eye Sound.
La evolución de Finley ha sido constante, fraguada en álbumes de referencia como «Goin’ Platinum«, «Sharecropper’s Son» y el aclamado «Black Bayou«. Su música destila una amalgama de géneros (blues, soul, góspel, folk, R&B y rock’n’roll) que en sus manos suenan con una coherencia orgánica difícil de hallar en las producciones actuales. A pesar de haber perdido la vista al superar los sesenta años, su presencia escénica no ha hecho sino ganar en magnetismo, consolidándose como uno de los últimos grandes bluesmen de su generación.
El público internacional ha abrazado a Finley tanto por sus giras como cabeza de cartel como por sus colaboraciones con The Black Keys o su destacada participación en la Easy Eye Sound Revue. Su voz, potente y cargada de vivencias, actúa como un puente entre la tradición del blues del sur de Estados Unidos y las audiencias contemporáneas que buscan una conexión honesta con el artista.

Las cuatro paradas españolas de noviembre representan una oportunidad privilegiada para disfrutar de esta fuerza de la naturaleza en recintos que permiten apreciar cada matiz de su narrativa. Finley no solo interpreta canciones; transmite la experiencia de toda una vida dedicada a la música en los márgenes. Para los amantes del género, asistir a cualquiera de estos conciertos será presenciar el testimonio vivo de un artista que, contra todo pronóstico, ha logrado convertir su camino en una lección magistral de resiliencia y maestría musical.

