El debut de Las Nietas del Charli con «Un Sol dentro» es, sin ambages, uno de esos acontecimientos que justifican la existencia de una cabecera como Hipsterian Circus. En un mercado saturado de productos de consumo inmediato y estructuras de tres minutos diseñadas para el impacto fácil, las hermanas María y Raquel Rubio han decidido transitar el camino de la pausa, la orfebrería vocal y el riesgo formal. Producido por Campi Campón, este álbum no es solo un disco de folk alternativo, es la instauración de un nuevo cancionismo que se siente, a la vez, ancestral y rabiosamente vanguardista.
Hay álbumes que requieren una predisposición casi litúrgica, y «Un Sol dentro «es uno de ellos. Grabado y producido en directo, el disco exhala una organicidad que solo nombres como Campi Campón (artífice de la elegancia en trabajos de Jorge Drexler o Natalia Lafourcade) saben capturar. Las hermanas Rubio han entregado una obra que desafía la dictadura del algoritmo: con piezas que rozan los cinco minutos de duración, el álbum se despliega con una calma que le da «una patada» a la inmediatez, obligando al oyente a habitar un espectro sonoro donde el tiempo parece detenerse.
La brillantez de este debut reside en su capacidad para tejer una red de influencias tan ecléctica como coherente. Es imposible no detectar ecos de la delicadeza de Hope Sandoval o la austeridad folk de José González, pero también encontramos ese toque de «rareza» experimental que nos remite a Joanna Newsom o la lírica costumbrista y mágica de Vainica Doble. Sin embargo, Las Nietas del Charli no se limitan a citar a sus referentes, los degluten para crear algo autóctono. El entrelazado de sus voces, apoyado por el contrabajo de Rubén Carlés y la batería de Borja Barrueta, genera un clima de intimidad expansiva que sitúa al oyente en una habitación pequeña donde, de repente, sale el sol.
Desgranando el contenido, temas como ‘Rabia‘, ‘Distancia‘ o ‘Pájaro De Plata‘ (adelantos que ya nos hacían sospechar la magnitud del proyecto) funcionan como estaciones de un viaje interior profundamente poético. Hay una tensión constante entre la fragilidad de lo íntimo y una ambición casi progresiva en la construcción de los temas. No son canciones, son estructuras emocionales que se edifican desde lugares nuevos, donde el folk tradicional se empapa de matices modernos y frecuencias inesperadas. Es «nuevo cancionismo» en estado puro: honesto, valiente y de una belleza que hiere por su pureza.
Desde una perspectiva crítica, este disco es un oasis de rigor creativo. En Hipsterian Circus siempre buscamos ese «algo más», esa capacidad de los artistas para no conformarse con lo establecido, y Las Nietas del Charli lo cumplen con creces. Quizás su único «problema» sea su propia exquisitez, es un disco que no se deja poseer en una escucha distraída. Exige atención, exige bajar el volumen del mundo para subir el de sus armonías. Es una obra maestra incólume que nos recuerda que la verdadera modernidad, a veces, consiste en volver a la tierra con una mirada nueva.
Un sol que, definitivamente, ha venido a iluminar nuestra escena.

