marzo 10, 2026

La laringitis silencia la voz de Michael Kiwanuka

Michael Kiwanuka, el alma soul-folk de Londres, anunció en su instagram la cancelación de todos sus conciertos previstos para el año, desde festivales europeos como All Together Now y Sziget hasta su gira norteamericana como telonero de Mumford & Sons, debido a una laringitis persistente que lo ha silenciado. “Por recomendación médica, tristemente no podré actuar en el resto de mis shows”, escribió, con una mezcla de pesar y resignación que resonó en sus fans. Su silencio, forzado por la enfermedad, habla de la fragilidad humana detrás del mito del artista.

La laringitis, una inflamación de la laringe causada por infecciones virales, bacterianas o sobreesfuerzo vocal, puede ser un mazazo para cualquier cantante. En el caso de Kiwanuka, de 38 años, no es la primera vez: en 2020, una laringitis viral lo obligó a posponer su gira británica. Los síntomas (dolor de garganta, ronquera, pérdida de voz) pueden durar semanas, pero en casos crónicos, como parece ser el suyo, la recuperación exige reposo prolongado y, en ocasiones, terapia vocal. “Nadie está más decepcionado que Michael”, señaló su equipo, subrayando el impacto emocional de no poder subir al escenario. Su agenda, que incluía apariciones en Pukkelpop, We Out Here, Victorious y un concierto principal en el Massey Hall de Toronto, se desvaneció, dejando a fans y festivales, como All Together Now en Waterford, buscando sustitutos como Kaiser Chiefs.

Kiwanuka, nacido en Muswell Hill en 1987 de padres ugandeses, es un titán del soul contemporáneo. Desde su debut «Home Again«, que le valió el BBC Sound of 2012, hasta «Kiwanuka«, ganador del Mercury Prize, ha tejido un sonido que fusiona soul, folk, jazz y psicodelia, con influencias de Marvin Gaye, Bob Dylan y Nirvana. Su cuarto álbum, «Small Changes«, publicado el pasado noviembre, con el single ‘One And Only‘ dirigido por Malia Obama en su debut como directora, fue aclamado por su introspección minimalista. Su concierto en Bilbao BBK Live, uno de los últimos antes de la cancelación, fue descrito como ‘maravilloso‘ por su calidez. Sin embargo, la laringitis ha frenado un año que prometía consolidar su legado tras giras con Adele y apariciones en Glastonbury (web:22).

El impacto de esta cancelación va más allá de lo logístico. Para Kiwanuka, cuya música explora la identidad, la raza y la autoaceptación, el escenario es un espacio de catarsis. Ahora, privado de su voz, enfrenta un desafío que recuerda al de Timberlake con Lyme: la lucha por mantener la humanidad en un mundo que idealiza a los artistas.

La ausencia de Kiwanuka resalta la fragilidad del artista frente al ritmo implacable de la industria. Su decisión de priorizar la salud, a diferencia de Timberlake, que actuó pese al dolor, refleja una valentía silenciosa. La laringitis de Kiwanuka no es solo una pausa; es un recordatorio de que incluso las voces más potentes pueden quebrarse. En un mundo que exige actuación constante, su silencio es un acto de resistencia, un eco de su propio «Small Changes«: sutil, pero profundo. Mientras espera recuperar su voz, sus fans aguardan, sabiendo que cuando regrese, su soul volverá a iluminar los escenarios con la calidez de un amanecer.

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