La pasada semana, Tame Impala, el proyecto unipersonal de Kevin Parker, irrumpió en la escena con ‘End of Summer‘, un single de siete minutos que marca su debut con Columbia Records y un giro audaz hacia la electrónica de pista de baile. La canción llega cinco años después de ‘The Slow Rush‘, en un 2025 donde el pop y el trap dominan las listas, este nuevo tema no es solo un retorno, sino una reinvención: un himno de rave primitivo que, aunque fascinante, divide a los fieles de la psicodelia de antaño. Parker, siempre un alquimista sónico, nos invita a bailar en el crepúsculo, pero no sin dejar preguntas sobre el rumbo de su universo.
Tame Impala, desde su debut con «InnerSpeaker«, ha sido un faro del pop psicodélico, con discos como «Currents» y «The Slow Rush» que fusionaron la introspección de Pink Floyd con la sensualidad disco de Daft Punk. ‘End of Summer‘, descrita por Parker como un «acto de rave primitivo», se aleja de las texturas etéreas de ‘Let It Happen‘ para abrazar el acid house de 1989 y los bush doofs australianos. Con un pulso electrónico que crece lentamente y estalla en un clímax eufórico, la canción evoca a Chemical Brothers en su fase más introspectiva, pero con los característicos coros melancólicos de Parker: «I waited till the end of summer and I ran out of time«. Teniendo esto en cuenta, público y crítica se han divido entre el principio de una nueva era mientras otros señalan un regreso decepcionante tras cinco años. Quizás, buena prte de ellos, esperaban un psicodelico regreso y no ha sido.
El vídeo, dirigido por Julian Klincewicz, refuerza la narrativa: imágenes granuladas de Parker en paisajes áridos, unidas a un montaje de motos y romances fugaces, capturan la melancolía de un verano perdido. La producción, con Parker como escritor, productor y mezclador, destila su maestría, pero no escapa a la crítica que definen este nuevo tema como un «giro inspirado en acid house», mientras otros tantos acusan de imitar pobremente a Sofia Kourtesis, con «letras cursis» y un enfoque «poco inspirado». Y es que en parte es cierto, la canción, aunque innovadora, carece del impacto visceral de ‘The Less I Know the Better‘, y su duración de siete minutos, aunque inmersiva, puede sentirse autoindulgente para un público acostumbrado a la inmediatez.
El contexto de ‘End of Summer‘ es crucial. Tras producir ‘Radical Optimism‘ de Dua Lipa y ganar un Grammy por «Neverender» con Justice, Parker ha coqueteado con la electrónica bailable, un camino que «Currents» ya insinuaba. Su reciente DJ set en Primavera Sound y un post en Instagram mostrando 13 pistas marcadas como «completadas» alimentan rumores de un quinto álbum inminente, tal vez para finales de 2025 . Pero en un panorama donde artistas pop con temas diseñados para alimentar el algoritmo dominan con espectáculos visuales, la apuesta de Parker por un rave introspectivo es arriesgada.
Tame Impala, con ‘End of Summer‘, elige la pista de baile, pero no sin un eco de melancolía. Es un paso valiente, pero no exento de tropiezos: la canción brilla en su producción, pero no alcanza la trascendencia de sus obras cumbre. Mientras el verano de 2025 se desvanece, Parker nos deja con un himno que es más promesa que culminación, un destello de un futuro que aún está por definirse. El rave continúa, pero el alma de Tame Impala sigue buscando su lugar bajo el sol.


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