Ian Hill, último miembro fundador ininterrumpido de la leyenda británica, anuncia su retirada definitiva de Judas Priest tras más de cinco décadas de carrera, cerrando un capítulo histórico en el heavy metal mundial y cediendo el testigo a Davey Rimmer.
El pulso fundacional de una de las instituciones más veneradas del heavy metal mundial ha sufrido este viernes un punto de inflexión histórico con el anuncio de la retirada definitiva de Ian Hill, considerado el pilar invisible pero absolutamente insustituible sobre el que se ha construido la leyenda sonora de Judas Priest desde su génesis en 1969, el bajista ha decidido poner fin a una trayectoria de más de cinco décadas sobre los escenarios de todo el planeta. La noticia, comunicada de manera personal por el propio músico y respaldada institucionalmente por el grupo, cierra un capítulo dorado en los anales del rock duro, marcando la despedida del último miembro fundacional que se mantenía en activo de forma ininterrumpida en la formación británica.
Las razones que han precipitado esta decisión responden al desgaste físico acumulado y a una dolencia degenerativa que ha mermado su capacidad interpretativa en directo. El propio Hill ha querido ser honesto con los seguidores de la banda al reconocer públicamente que el momento de apartarse llega cuando las limitaciones físicas impiden mantener los estándares de excelencia que siempre ha exigido su instrumento. La progresión avanzada de una artritis severa en los hombros, las manos y las rodillas, unida a una reciente lesión tendinosa sufrida durante las últimas citas de la gira europea, han acabado por inclinar la balanza hacia un retiro largamente aplazado por su inquebrantable compromiso con el metal.
Davey Rimmer toma el relevo definitivo al bajo
El relevo generacional y musical al frente de las frecuencias graves de la banda ya tiene rostro conocido tras la designación oficial de su sucesor. El testigo será recogido por Davey Rimmer, solvente bajista conocido por su labor en las filas de Uriah Heep y en el proyecto Elegant Weapons, quien ya tuvo que asumir la responsabilidad de cubrir la vacante de urgencia durante los recientes conciertos de la banda en el Reino Unido tras el percance físico de Hill. El propio artista saliente ha bendecido públicamente esta incorporación, destacando las cualidades humanas y profesionales de un músico al que ha calificado como la opción más natural para custodiar el legado rítmico del grupo en el futuro inmediato.
La marcha de Ian Hill representa mucho más que un simple cambio en la alineación de un grupo de estadios, ya que simboliza la retirada de un testigo viviente de la edad dorada del heavy metal británico. Aunque el músico ha confirmado que llegó a dejar grabadas sus líneas de bajo para el próximo material de estudio de la formación, su presencia física sobre las tablas deja un vacío hondo entre los devotos de la vieja escuela.
Con esta transición ordenada, Judas Priest afronta su horizonte escénico más inmediato bajo una nueva configuración, mientras la comunidad del rock despide con gratitud reverente a un artífice fundamental que consagró su existencia entera al latido inconfundible del mejor metal.

