septiembre 17, 2026

Carly Rae Jepsen ya no es un meme: ¿qué hacemos ahora con ella?

‘Call Me Maybe’ convirtió a Carly Rae Jepsen en una estrella mundial y también en un chiste de Internet. Catorce años después, «E•MO•TION» la convirtió en artista de culto. Mañana publica «Day and Night», un ambicioso álbum doble de 24 canciones. La pregunta ya no es qué pasó con la chica de ‘Call Me Maybe’, sino qué puede hacer una artista que ha conseguido escapar de su propio meme.

Hubo un momento en el que Carly Rae Jepsen parecía destinada a convertirse en una nota al pie de la historia del pop, no porque ‘Call Me Maybe‘ fuera un fracaso.

Todo lo contrario.

Era demasiado grande.

La canción estaba en todas partes. Sonaba en la radio, en televisión, en fiestas, en anuncios y en vídeos de YouTube. Justin Bieber la había recomendado públicamente y, poco después, Bieber, Selena Gomez, Ashley Tisdale y otros amigos grabaron un vídeo haciendo playback que acabó convirtiéndose en uno de los fenómenos virales del año. El vídeo acumuló decenas de millones de reproducciones y provocó una epidemia de versiones, parodias y lip-dubs.

Call Me Maybe‘ llegó al número uno del Billboard Hot 100 y entonces Internet hizo lo que mejor sabe hacer. La convirtió en un meme. El problema no era que Carly Rae Jepsen tuviera una canción enorme, el problema era que, durante un tiempo, parecía que aquella canción era todo lo que tenía.

Mañana, 18 de septiembre, publica «Day and Night«, un álbum doble de 24 canciones dividido en dos mitades: doce canciones para el día, más próximas al pop psicodélico y la instrumentación orgánica, y otras doce para la noche, orientadas hacia el synth-pop y la pista de baile.

Y quizá haya llegado el momento de hacer una pregunta bastante más interesante que «¿cómo suena el nuevo disco de Carly Rae Jepsen?» sino ¿Cómo consiguió Carly Rae Jepsen dejar de ser un meme para convertirse en una incógnita?

La chica a la que Internet no pudo dejar de llamar

En 2012, ‘Call Me Maybe‘ no fue simplemente un éxito: fue un fenómeno cultural.

La canción había aparecido originalmente en 2011, pero su explosión internacional llegó después de que Justin Bieber la compartiera y ayudara a convertirla en material viral. El vídeo en el que Bieber, Selena Gomez, Ashley Tisdale y sus amigos interpretaban la canción disparó la fiebre. Después llegaron miles de versiones, desde equipos deportivos hasta políticos y celebridades. El Pew Research Center llegó a analizar Call Me Maybe como uno de los grandes memes musicales de aquella primera época de las redes sociales.

La canción era perfecta para aquel ecosistema: tenía una melodía inmediatamente reconocible, una letra sencilla, un estribillo imposible de olvidar y una frase que podía convertirse en broma, declaración amorosa, parodia o vídeo casero.

Carly Rae Jepsen había creado una canción pop extraordinariamente eficaz e Internet creó el personaje.

Y durante un tiempo ambos parecieron inseparables. Ese fue el problema porque una cosa es tener un hit.

Otra es conseguir que el mundo recuerde que detrás del hit hay una artista.

Carly tuvo que escapar de Carly

La respuesta llegó tres años después. En 2015 apareció «E•MO•TION» y algo extraño empezó a suceder: el disco no tuvo el impacto comercial de ‘Call Me Maybe‘ oero los críticos comenzaron a tomárselo muy en serio.

Y después ocurrió algo todavía más interesante.

Los músicos empezaron a hablar de Carly Rae Jepsen.Los fans empezaron a recomendarse canciones. E Internet, de nuevo, empezó a convertir «E•MO•TION» en otra cosa. No en un fracaso, en un secreto: de repente, Carly Rae Jepsen era esa artista que alguien te recomendaba diciendo:

«Escucha E•MO•TION. Es buenísima.»

No era la estrella que todo el mundo conocía. Era la artista que determinadas personas conocían mejor que tú y ahí empezó su segunda carrera.

No necesitó volver a tener un ‘Call Me Maybe‘, necesitó demostrar que ‘Call Me Maybe‘ no había sido un accidente.

La propia Jepsen ha explicado en distintas ocasiones lo difícil que fue responder a aquella canción. El éxito había sido tan gigantesco que cualquier intento posterior podía interpretarse como una simple búsqueda de otro gran hit. En «E•MO•TION«, sin embargo, empezó a construir un pop mucho más sofisticado, influido por la tradición de los compositores y productores de los ochenta y por una sensibilidad que encontraba belleza en canciones aparentemente pequeñas.

Y quizá ahí estuvo la jugada maestra: Carly dejó de intentar convencer a todo el mundo.

La estrella mundial que prefirió convertirse en artista de culto

Después llegaron «Dedicated«, «Dedicated Side B«, «The Loneliest Time» y «The Loveliest Time«.

La carrera de Carly Rae Jepsen empezó a adquirir una característica poco habitual en el pop contemporáneo: no necesitaba estar permanentemente en todas partes, necesitaba tener canciones (muchas canciones).

Canciones de amor, de sexo, de soledad, de deseo, de dudas, de fiestas, de rupturas y de esa zona especialmente complicada en la que uno quiere a alguien pero todavía no sabe si debería hacerlo.

Y entonces ocurrió algo que probablemente nadie había previsto en 2012: Carly Rae Jepsen se convirtió en una artista de culto. No una estrella de culto porque hubiera dejado de hacer pop, precisamente al contrario, porque seguía creyendo profundamente en el pope, se es quizá su rasgo más singular.

Mientras buena parte de la música alternativa empezó a desconfiar de la canción perfecta, Carly siguió obsesionada con ella: el estribillo, la melodía, el puente, la frase que aparece en el momento exacto, el pequeño cambio de acordes que hace que una canción de amor parezca más triste de lo que debería.

Su secreto nunca fue hacer canciones complicadas, fue hacer que parecieran inevitables.

Y entonces Carly cumplió 40 años

Ahora estamos en 2026.

Carly Rae Jepsen tiene 40 años.

Se casó con el productor Cole M.G.N. en 2025.

En marzo de este año fue madre de su primer hijo.

Y está a punto de publicar el álbum más ambicioso de su carrera.

Todo esto podría parecer anecdótico. No lo es.

Porque la Carly de 2026 está escribiendo desde un lugar emocional muy diferente al de la artista que construyó buena parte de su reputación sobre el deseo, el desencuentro y la posibilidad permanente de que alguien no te quiera como tú quieres que te quiera.

«Day and Night» nace precisamente de esa nueva situación y ahí aparece una cuestión incómoda: ¿Qué ocurre cuando una especialista en el desamor empieza a ser feliz?

El nuevo disco: dos Carly en una

«Day and Night» no es un disco pequeño, todo lo contrario: son 24 canciones.

Doce para el día.

Doce para la noche.

La primera mitad bebe del pop psicodélico de los setenta y de una instrumentación más orgánica. La segunda se adentra en un terreno más electrónico, nocturno y bailable.

La estructura es casi demasiado perfecta. Día. Noche. Luz. Oscuridad. Intimidad. Fiesta. Casa. Pista de baile.

Y, en cierto modo, parece resumir también la carrera de Carly.

La artista que hemos conocido siempre ha vivido entre dos mundos: el pop gigantesco y el secreto, la canción inmediata y el detalle que exige varias escuchas, la estrella mundial y la favorita de quienes creen haberla descubierto.

Ya conocemos cuatro canciones

Y aquí está la parte que nos interesa especialmente publicar el 17 de septiembre, cuando todavía falta un día para escuchar el álbum completo. Ya conocemos cuatro adelantos.

On Wires‘ fue la primera pista y abrió la etapa más luminosa y psicodélica del proyecto. Después llegó ‘After All‘, una canción más expansiva y emocional que confirmó que la primera mitad del disco no iba a limitarse a reproducir la fórmula de sus trabajos anteriores.

Luego apareció ‘Don’t Leave Me on the Dance Floor‘, la primera canción del lado nocturno, con una producción más orientada al club y una evidente conexión con el ADN disco y ABBA de Carly.

Y finalmente llegó ‘Motivation‘, también perteneciente a la parte nocturna, que devuelve a Jepsen a un territorio de dance-pop mucho más reconocible, aunque dentro de un contexto distinto.

Escuchadas juntas, las cuatro canciones plantean algo interesante.

Carly no parece querer demostrar que ha dejado de ser Carly. Parece querer demostrar cuánto puede ser Carly sin repetir exactamente la misma Carly y eso es mucho más difícil.

¿Puede Carly Rae Jepsen ser feliz y seguir siendo interesante?

Aquí está, probablemente, la gran pregunta de «Day and Night«.

La crítica ya ha empezado a encontrar una posible grieta.

The Times ha valorado el disco con tres estrellas y señala que las 24 canciones pueden diluir su impacto. También apunta a una transformación temática: la Carly del nuevo álbum habla más de felicidad, matrimonio, maternidad y deseo desde una posición de estabilidad que desde la incertidumbre sentimental que alimentaba parte de sus trabajos anteriores.

Es una crítica interesante porque toca el corazón de su carrera.

Durante años, Carly hizo del deseo incompleto una forma de arte: querer a alguien, no saber si te quiere. Esperar una llamada. Salir. Volver. Bailar. Besarse. Equivocarse. E intentarlo otra vez.

Pero ahora la historia parece ser otra.

Está casada. Tiene un hijo. Y parece feliz.

La pregunta es si esa felicidad produce buenas canciones o si, como sospecha parte de la crítica, le quita a Carly una de las tensiones que hacían tan especiales sus discos anteriores.

No sabemos todavía la respuesta.

Y eso es exactamente lo interesante porque…

Carly Rae Jepsen ya no necesita un ‘Call Me Maybe

Quizá la mayor victoria de Carly Rae Jepsen haya sido comprender algo que muchas estrellas del pop nunca consiguen aceptar: no hace falta repetir el momento en que te hiciste famoso.

Después de ‘Call Me Maybe‘, podría haber pasado el resto de su carrera intentando encontrar otra canción que provocara el mismo fenómeno. No lo hizo, hizo algo mucho más arriesgado: construyó una carrera y una carrera es algo mucho menos viral que un meme.

También es mucho más difícil de destruir.

Hoy Carly puede anunciar un disco doble de 24 canciones y conseguir que gente que ya no recuerda exactamente cuándo escuchó ‘Call Me Maybe‘ por primera vez esté pendiente de lo que hace.

Eso no es una resurrección. Es una reinvención más lenta.

De meme a incógnita

Y aquí está la razón por la que «Day and Night» resulta especialmente interesante.

En 2012 sabíamos exactamente quién era Carly Rae Jepsen: era la chica de ‘Call Me Maybe‘. En 2015 empezamos a descubrir que había mucho más. En los años siguientes construyó una discografía que convirtió aquella primera impresión en algo casi anecdótico.

Y ahora, en 2026, sucede algo extraordinario.

No sabemos exactamente qué Carly Rae Jepsen vamos a encontrar mañana.

Sabemos que habrá 24 canciones.

Sabemos que habrá psicodelia.

Sabemos que habrá baile.

Sabemos que habrá synth-pop.

Sabemos que habrá amor.

Sabemos que habrá sexo.

Sabemos que habrá una Carly de día y otra de noche.

Pero no sabemos si el conjunto estará a la altura de la ambición, ni si 24 canciones son demasiadas, ni si la nueva felicidad de Jepsen le ha abierto un territorio creativo o le ha cerrado uno, ni si ‘Day and Night‘ será otro gran disco de Carly o simplemente un disco demasiado grande para contener todas las ideas que quería meter dentro y quizá sea la primera vez que eso nos importa más que saber si tendrá un hit.

Mañana sale «Day and Night«

Durante años, Carly Rae Jepsen fue una de esas artistas que todo el mundo conocía por una canción.

Después se convirtió en una de esas artistas que determinadas personas conocían por diez.

Ahora está intentando convertirse en algo todavía más extraño: una artista cuya próxima canción nadie puede dar por descontada.

Eso es lo que ocurre cuando sobrevives a tu propio meme, cuando dejas de ser la respuesta y te conviertes en la pregunta.

Carly Rae Jepsen no necesita demostrar que ‘Call Me Maybe‘ fue importante. Lo fue (no hay discusión). Tampoco necesita convencernos de que «E•MO•TION» cambió la percepción que muchos tenían de ella. Lo hizo (de nuevo no hay discusión).

Lo que tiene que hacer ahora es algo mucho más complicado: seguir siendo interesante cuando ya no necesita escapar de nada.

Mañana podremos escuchar las 24 canciones y decidir si «Day and Night» consigue hacerlo.

Hoy solo podemos mirar la puerta, y eso, para una artista que empezó su carrera con una canción que pedía una llamada, es una situación bastante apropiada.

Por primera vez en mucho tiempo, Carly Rae Jepsen no nos está diciendo qué esperar.

Nos está dejando esperando.

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