Hay festivales a los que se llega con el cartel estudiado. Y luego está Paredes de Coura, al que conviene llegar con los oídos abiertos. La organización ha preparado la playlist oficial de esta edición y es una buena manera de empezar a entrar en el Taboão antes incluso de cruzar la puerta
Hoy empieza Paredes de Coura y aunque esto pueda parecer una afirmación bastante obvia, quienes hemos pasado alguna vez por la Praia Fluvial do Taboão sabemos que Paredes de Coura no empieza exactamente cuando se encienden las luces del escenario: empieza antes, en el coche, en la carretera. En ese momento en el que alguien pregunta qué grupo toca después y otro responde que no tiene ni idea porque lleva dos semanas escuchando una banda que descubrió por casualidad y que, probablemente, terminará siendo uno de los conciertos del festival.
Porque hay algo que Paredes de Coura ha conseguido mantener durante décadas: la sensación de que todavía puedes ir a un festival sin tener absolutamente controlado lo que va a ocurrir.
Este miércoles arranca la 32.ª edición del festival, que se prolongará hasta el sábado 15 de agosto en uno de los escenarios naturales más particulares del circuito europeo. Paredes de Coura nació en 1993 como un pequeño festival organizado por un grupo de amigos y terminó convirtiéndose en uno de los grandes nombres del verano portugués.
Y antes de que empiecen los conciertos, la organización nos ha dejado una herramienta bastante más útil de lo que parece: la playlist oficial del festival.
No es una lista de deberes, podríamos plantearlo de la manera más aburrida posible. Escuchar la playlist. Identificar a los grupos. Memorizar el cartel. Llegar a Coura sabiendo exactamente dónde tenemos que estar cada minuto pero entonces estaríamos haciendo exactamente lo contrario de lo que nos gusta de el Couraiso, porque una de las grandes virtudes de un festival como este consiste precisamente en perderse.
Perderse entre escenarios, perderse entre nombres que no conocías. Entrar a un concierto porque no tienes nada mejor que hacer y salir de allí preguntándote por qué demonios nadie te había hablado antes de esa banda.
La playlist oficial no debería servir para preparar una oposición. Debería servir para descubrir y ahí está su verdadero valor.
Paredes de Coura lleva años siendo un refugio para música y melomanos. Su historia está llena de nombres que hoy resultan enormes y que, en su momento, llegaron a Portugal cuando todavía estaban construyendo su historia. Desde Sonic Youth hasta LCD Soundsystem, pasando por Franz Ferdinand, Nine Inch Nails, The Knife, Slowdive, Tame Impala o Beach House, el festival ha construido parte de su identidad alrededor de esa capacidad para mezclar nombres consolidados con artistas a los que todavía había que descubrir.
Por eso una playlist tiene sentido aquí.
Porque permite hacer algo que el cartel, por sí solo, no consigue: escuchar las canciones antes de encontrarte con ellas.
Y eso cambia la experiencia. De repente una canción deja de ser simplemente una canción que aparece en Spotify, puede convertirse en la canción que escuchaste conduciendo hacia el festival, la que sonó mientras montabas la tienda, la que alguien puso a todo volumen en una terraza, la que descubriste sin querer, la que tres días después estarás cantando aunque todavía no sepas muy bien cómo se llama el grupo.
Puedes tener tus favoritos. Puedes pensar que determinado grupo va a arrasar. Puedes apostar por ese artista que nadie parece conocer. Y puedes equivocarte completamente, de hecho, ojalá ocurra.
Porque si llegamos a Paredes de Coura sabiendo exactamente cuál va a ser nuestro concierto favorito, probablemente estemos perdiendo una parte importante de la gracia.
Hay algo que se ha perdido en muchos grandes festivales: los horarios se solapan, las aplicaciones nos dicen dónde tenemos que estar, los escenarios están cada vez más lejos unos de otros y acabamos corriendo de un concierto al siguiente con la misma ansiedad con la que cambiamos de pestaña en internet. Paredes de Coura siempre ha jugado con otra lógica, su propio escenario natural ya obliga a desacelerar. El río está ahí. El bosque está ahí. El público está ahí. Y la música termina formando parte del paisaje en lugar de intentar competir contra él.
Así que sí. Escuchad la playlist, ponedla en el coche, ponedla mientras hacéis la mochila, ponedla mientras discutís sobre quién debería cerrar cada noche. Descubrid una banda que no conocíais. Saltad una canción si no os gusta y volved a ella tres días después y, sobre todo, no os toméis demasiado en serio vuestro propio planning.
Porque empieza Paredes de Coura y por mucho que conozcamos el cartel, los horarios y las canciones, todavía queda lo más importante: averiguar qué va a ocurrir cuando todas esas canciones dejen de sonar en Spotify y aparezcan, por fin, frente al río Coura.

