Robbie Williams, Grace Jones, Lauryn Hill, Deftones, Interpol, Turnstile o Clipse conviven en la lista oficial del festival lisboeta. Tres días, más de 50 artistas y una pregunta bastante razonable: ¿cómo se prepara uno para semejante mezcla?
Hay festivales que te entregan un cartel y esperan que hagas los deberes, MEO Kalorama ha decidido ponértelo algo más fácil: ha metido los deberes en Spotify.
El festival lisboeta regresa este fin de semana al Parque da Bela Vista con una programación que parece diseñada por alguien que se negó a aceptar que las generaciones, los géneros y las escenas musicales tengan que vivir separadas. Del 28 al 30 de agosto pasarán por sus escenarios más de 50 artistas y, entre ellos, hay nombres tan diferentes como Robbie Williams, Grace Jones, Interpol, Ms. Lauryn Hill, Deftones, Turnstile, Clipse, Vince Staples o Unknown Mortal Orchestra.
Y sí, también está Sam The Kid con Orquestra & Orelha Negra, incorporación de última hora después de la cancelación de Black Star.
Pero antes de meternos en el Parque da Bela Vista, podemos hacer algo bastante más sencillo: Escuchar.
Porque una buena playlist de festival no debería ser simplemente una colección de canciones de los artistas que aparecen en el cartel. Debería funcionar como una especie de mapa.
Y el mapa de Kalorama es, como mínimo, interesante.
El viernes comienza con una de esas combinaciones que hacen que uno vuelva a mirar el cartel para comprobar que lo ha leído correctamente. Robbie Williams cerrará el escenario MEO a la 1.20 de la madrugada, antes habrán pasado por allí MARO e Interpol.
Y, en el escenario Sagres, Grace Jones será quien cierre su noche a las 00.15, después de Judeline, Melody’s Echo Chamber y Anna von Hausswolff. Mientras tanto, el Panorama Lisboa estará haciendo otra película completamente distinta con Nathan Fake, Roman Flügel, Hunee y compañía.
Es decir: puedes empezar escuchando pop de estadio y terminar la noche metido en la electrónica de club, no parece precisamente una mala manera de pasar un viernes y aquí es donde la playlist empieza a tener sentido: no intenta que todo encaje, intenta que todo conviva.
El sábado juega en otra liga. Si el viernes parece construido alrededor del choque entre generaciones, el sábado directamente decide tirar la puerta abajo.
Ms. Lauryn Hill encabeza una jornada en la que estará acompañada por Wyclef Jean, YG Marley y Zion Marley. Antes habrán pasado por el escenario MEO Vince Staples, Ravyn Lenae, Bruno Pernadas o Joshua Idehen.
En el Sagres aparecen Unknown Mortal Orchestra, Criolo, Amaro & Dino y, a las 23.00, Sam The Kid junto a Orquestra & Orelha Negra.
Aquí la playlist cumple una función especialmente interesante, porque probablemente habrá quien llegue a Lisboa por Lauryn Hill y termine descubriendo a alguien que no tenía previsto escuchar. O quien vaya por Vince Staples y se encuentre con Bruno Pernadas. O quien llegue pensando que el sábado es una noche de hip-hop y termine bailando con Horse Meat Disco en el Panorama Lisboa.
Ese debería ser el objetivo secreto de cualquier festival que merezca la pena: conseguir que descubras algo que no sabías que necesitabas.
Si hay un día que parece diseñado para el lector de Hipsterian Circus, probablemente sea el domingo: Deftones, Turnstile, Peaches, High Vis, Wednesday, Freddie Gibbs + The Alchemist, Clipse… Y por si alguien todavía no ha entendido que aquello va en serio, también estará el escenario Panorama Lisboa con DJ Lycox, DJ Marfox, Nídia, O Ghettão o Soundpreta.
Los Deftones cerrarán el festival a las 00.30. Antes, Turnstile habrá salido al escenario principal a las 22.30. Y entre ambos estará Peaches.
Hay domingos peores, mucho peores.
Pero lo interesante vuelve a estar en los nombres que aparecen entre los grandes titulares.
High Vis, por ejemplo, llegará con esa mezcla de post-punk, indie y música de baile que hace tiempo que dejó de respetar las fronteras entre géneros. Wednesday aportará otra perspectiva al rock alternativo. Freddie Gibbs y The Alchemist pondrán el hip-hop en otro punto del mapa. Y Clipse.
Quizá por eso la playlist oficial de MEO Kalorama sea más interesante de lo que parece. No porque vaya a descubrirnos que Robbie Williams tiene canciones buenas o que Deftones siguen siendo Deftones, eso ya lo sabemos. Lo interesante es lo que ocurre cuando escuchas la lista completa sin mirar previamente quién toca.
De repente aparecen canciones que no reconoces, artistas que no conocías, géneros que no tenías previsto escuchar y empiezas a entender qué pretende hacer el festival. MEO Kalorama no parece demasiado interesado en construir una identidad musical basada en un único género. Su identidad está precisamente en la mezcla: más de 50 proyectos distribuidos entre tres escenarios durante tres días, una receta bastante peligrosa y ¡también bastante divertida!
Hay algo que nos gusta especialmente de estas playlists oficiales: obligan a hacer una cosa que el festival contemporáneo parece haber olvidado: escuchar música antes de fotografiar el cartel. Porque todos conocemos esa escena: llegas al festival, ves a tu grupo favorito, te haces la foto (o varias), subes una historia (o varias), bebes algo (¿o varias?) y de repente llevas tres horas dentro del recinto y no tienes ni idea de quién está tocando en el escenario pequeño.
No pasa nada. Pero quizá podríamos hacerlo mejor.
Una playlist permite llegar al festival con algunas canciones ya conocidas y, sobre todo, con unas cuantas pendientes y eso cambia la experiencia. Cuando aparezca un artista desconocido y reconozcas una canción, aunque no sepas todavía su nombre, ya habrá ocurrido algo: La música habrá empezado antes de que empiece el concierto.
Pero nosotros proponemos otra manera de prepararlo. No mires todavía los horarios, no decidas qué concierto vas a ver, dale al play, escucha la playlist y cuando aparezca una canción que no conozcas, no la pases.
Quizá ahí esté el concierto que no sabías que ibas a recordar. Porque al final un buen festival no debería limitarse a confirmar aquello que ya nos gusta. Debería conseguir que volvamos a casa gustándonos algo que, cuando llegamos, todavía no conocíamos.
Y para eso, por una vez, los deberes pueden ser bastante divertidos.

