Hay trayectorias musicales que funcionan como un puente directo con las raíces más puras de la modernidad sonora, resistiéndose al paso del tiempo y a las modas efímeras. El pianista, cantante y compositor estadounidense Kenny “Blues Boss” Wayne, una de las figuras más respetadas y laureadas del boogie-woogie y el blues contemporáneo a nivel internacional, regresa este mes de septiembre a los escenarios españoles para protagonizar una ambiciosa gira de diez conciertos. Afincado en Canadá y dotado de una personalidad artística forjada a lo largo de más de cinco décadas de dedicación absoluta, el músico demostrará por qué su teclado sigue latiendo con la misma frescura y urgencia que en sus mejores noches.

El recorrido por la geografía peninsular abarca desde el próximo 9 hasta el 20 de septiembre, recalando en salas especializadas y recintos de referencia en Donosti, Bilbao, Ponferrada, Santiago de Compostela, A Coruña, Valladolid, Zaragoza, Castellón, Valencia y Barcelona. La andadura arranca el día 9 en el Dabadaba donostiarra, continúa el 10 en el emblemático Kafé Antzokia bilbaíno y prosigue el 11 en la Sala H de Ponferrada. Posteriormente, la expedición musical alcanzará la Sala Capitol de Santiago de Compostela el día 13, la Sala Garufa Club en A Coruña el 15, Porta Caeli en Valladolid el 16, La Casa del Loco en Zaragoza el 17, La Bohemia en Castellón el 18, el 16 Toneladas valenciano el 19, para culminar el periplo el 20 de septiembre en el Aclam Club de Barcelona.
Nacido en Spokane, Washington, Wayne descubrió su idilio con el instrumento a los trece años, canalizando su talento hacia la agitación vibrante del rhythm and blues y los ritmos de baile tradicionales. Su hoja de servicios incluye colaboraciones de altura junto a leyendas de la talla de Jimmy Reed, Pinetop Perkins, Johnnie Johnson, Big Joe Duskin, Floyd Dixon y Joe Louis Walker. Desde que publicara su primer trabajo en solitario en 1995, titulado «Alive & Loose«, su discografía ha sabido amalgamar la ortodoxia del género con el swing, el boogie y la agilidad del R&B más sofisticado.
Lejos de convertirse en una pieza de museo destinada a la contemplación académica, su producción más reciente (cristalizada en el aclamado álbum «Ooh Yeah!«) reivindica la vigencia absoluta de un estilo rápido, bailable y profundamente visceral. semejante trayectoria no ha pasado desapercibida para la crítica especializada norteamericana e internacional. En su palmarés brillan con luz propia un premio Juno, el equivalente canadiense a los galardones de la Academia de la Música, obtenido en 2006 por su trabajo «Let It Loose«, media docena de reconocimientos como teclista del año en los Maple Blues Awards, su ingreso en el Boogie Woogie Piano Hall of Fame en 2017 y el prestigioso Pinetop Perkins Piano Player Award recibido en los Blues Music Awards de 2024, además de ser distinguido nuevamente en 2026 como mejor intérprete de teclado en los Canadian Blues Music Awards gracias a su último disco.
Para esta nueva serie de recitales en territorio español, el pianista estará arropado por un cuarteto de altura concebido para exprimir la vertiente más dinámica y eléctrica de su repertorio. A las cuatro cuerdas se sitúa Russell Jackson, un histórico bajista cuyo paso prolongado por la banda de B.B. King lo catapultó a la primera línea del blues mundial. Su forma de hacer que el instrumento respire, asentada en la tradición pero con un pulso magnético abierto al groove y al R&B, constituye la columna vertebral del sonido en directo de la banda.
La faceta instrumental se completa con el guitarrista Heggy Vezzano, cuya solvencia en la escena del rock y el blues aporta una textura áspera y eléctrica que dialoga de manera constante con el piano de Wayne, generando esa tensión sónica tan característica de los directos memorables. A la batería se encuentra el músico canadiense Joey DiMarco, un especialista curtido en las claves del soul, el R&B y el blues cuya complicidad con el protagonista viene avalada tanto por los escenarios como por el estudio de grabación, donde ambos han colaborado codo a codo en proyectos tan notables como el tributo discográfico a Memphis Slim y Willie Dixon.
La reunión de estos cuatro talentos sobre las tablas trasciende con creces la mera nostalgia genérica; constituye una celebración generacional del pulso afroamericano que seducirá tanto a los acólitos más puristas del circuito como a quienes buscan una honestidad musical insobornable, de esas que no hacen concesiones a lo previsible ni a lo comercialmente estéril.

