Cuando el rock de estadio se viste de vaquero: Chris Stapleton sorprende a Toronto junto a Guns N’ Roses
Las grandes colisiones musicales suelen nacer de la espontaneidad y del respeto mutuo entre gigantes de géneros A priori distantes. El público que abarrotaba el Rogers Stadium de Toronto asistió a uno de esos hitos imprevisibles que trascienden las crónicas musicales habituales. Con motivo de su gira norteamericana, Guns N’ Roses reservaba una sorpresa mayúscula para la capital canadiense al invitar al escenario a Chris Stapleton, una de las voces más respetadas y colosales de la música de raíces norteamericanas.
La aparición del músico de Kentucky, que se encontraba ya en la ciudad para ultimar los detalles de su propio concierto en el mismo recinto, pilló completamente desprevenidos a los asistentes. A los pocos acordes, el misterio se disipó y el estadio comprendía que estaba ante una comunión artística irrepetible entre el sonido de la lija rockera y el alma del mejor country contemporáneo.
Lejos de apostar por un repertorio menor, la banda liderada por Axl Rose y el vocalista de Tennessee Whiskey unieron fuerzas sobre las tablas para acometer una lectura compartida del clásico universal ‘Knockin’ On Heaven’s Door‘, el tema compuesto originalmente por Bob Dylan en 1973 y convertido en un emblema generacional por los propios Guns N’ Roses en su icónico álbum doble «Use Your Illusion II» adquirió una dimensión orgánica completamente nueva gracias a la rugosa y magnética tesitura vocal de Stapleton.
La conjunción de la guitarra solista de Slash con la potencia vocal desatada del artista de country generó una química instantánea que hizo estallar las gradas del estadio. El propio Axl Rose despidió a su invitado sobre el escenario emplazándole de manera cómplice de cara a las próximas citas musicales en la ciudad, dejando una estampa para la historia reciente del directo en Norteamérica.

