La historia del pop independiente en España no se puede explicar sin el rastro de purpurina y oscuridad que Dorian ha dejado tras de sí durante dos décadas. Lo que comenzó en los ensayos precarios de la Zona Franca barcelonesa, entre cajas de ritmos y el escepticismo de una industria que aún no entendía el maridaje entre el pop y la electrónica, es hoy el objeto de un análisis literario profundo. El periodista Álex Serrano presenta A cualquier otra parte, una obra que disecciona los veinte años de trayectoria de la banda y que llega hoy mismo, 9 de abril, a las librerías,
Más que una biografía al uso, el volumen se postula como un documento sociológico sobre cómo un grupo de amigos logró transformar sus crisis personales en himnos generacionales. Serrano, colaborador habitual de cabeceras como El País Semanal o Rockdelux, reconstruye no solo la cronología del conjunto, sino todo el ecosistema (festivales, sellos y medios) que permitió al indie en castellano saltar de las catacumbas al mainstream.

El relato arranca a principios de siglo, una época de maquetas enviadas por correo postal y furgonetas compartidas. Dorian emergió con una propuesta singular: sintetizadores ochenteros y una sensibilidad lírica que conectaba con la cultura de club. Tras el lanzamiento de «10.000 metrópolis«, el estallido definitivo llegó con «El futuro no es de nadie«. Fue entonces cuando ‘Cualquier otra parte‘ dejó de ser una canción para convertirse en un catalizador emocional que desbordó las salas de conciertos.
«Marc había intuido desde el primer momento que esa canción sería el origen de todo», relata Serrano en el libro. El impacto fue transversal: Dorian pasó de los locales de aforo medio a llenar recintos hasta la bandera, con un público que encontraba en sus letras una forma de identidad. La consolidación llegó con ‘La ciudad subterránea‘ y la hipnótica ‘La tormenta de arena‘, temas que sellaron su estatus como portavoces de una generación que bailaba para olvidar la incertidumbre.
Uno de los puntos más valiosos de esta obra es la honestidad con la que aborda las zonas de sombra. Álex Serrano desvela sin tapujos las profundas crisis vitales que han atravesado sus integrantes. El libro pone el foco en la etapa más reciente y dolorosa: la ruptura sentimental entre Marc Ros y Belly Hernández durante la gestación de «Ritual«.
Lejos de suponer el fin de la formación, este desgaste emocional se transformó en un ejercicio de supervivencia artística. La banda demostró que era posible trascender las relaciones personales para sostener un proyecto vital común. Este proceso de sanación culmina en el análisis de «Futuros imposibles«, un álbum que explora la «superación positiva de los duelos», un concepto que define la madurez actual de la banda.

Para armar este rompecabezas, Serrano ha contado con los testimonios de las figuras más influyentes de la música española. Desde Nacho Canut (Fangoria), quien afirma que «Dorian puede decidir su propio futuro», hasta Florent (Los Planetas), que destaca la dificultad de mantener la creatividad en una trayectoria tan longeva e ininterrumpida.
Santi Carrillo, director de Rockdelux, define con precisión el éxito del grupo: «Han logrado crear un mecanismo melódico que funciona al encajarlo en el patrón de la canción clásica: ese pop bailable con un aire melancólico en su interior». Por su parte, Tomás Fernando Flores (Radio 3) los señala como los responsables de adaptar la electrónica al ámbito de la música popular en España.
El libro también analiza la expansión internacional de Dorian, con especial énfasis en su éxito en México. Colaboraciones con bandas como Zoé o el trabajo con el productor Phil Vinall evidencian una ambición que nunca estuvo reñida con la autenticidad. La obra de Álex Serrano certifica que Dorian no es solo una banda de canciones de éxito, sino una estructura humana (formada por mánagers, técnicos y un público fiel) que ha sabido generar una comunidad duradera.
A cualquier otra parte se confirma así como la crónica definitiva de una banda que cambió el rumbo del indie español, recordándonos que, a veces, para encontrarse a uno mismo, es necesario marcharse lejos, precisamente, a cualquier otra parte.

