Bob Weir, cofundador, guitarrista rítmico y vocalista de The Grateful Dead, falleció el 10 de enero a los 78 años. Su familia lo anunció a través de un comunicado en su sitio web e Instagram oficial, confirmando que murió por complicaciones pulmonares subyacentes tras superar un cáncer diagnosticado en julio de 2025. Con él, la banda pierde a uno de sus pilares más duraderos, y el mundo del jam rock y la contracultura pierde a un símbolo vivo.
Bob Weir nació el 16 de octubre de 1947 en San Francisco (originalmente como Robert Hall Parber, adoptado y criado por Frederick y Eleanor Weir en Atherton). A los 16 años, en 1963, conoció a Jerry Garcia en una tienda de música en Palo Alto durante una Nochevieja. Juntos formaron los Warlocks, que pronto se convirtieron en The Grateful Dead en 1965. Weir, apodado «Bobby» o «the kid» por ser el más joven, aportó una guitarra rítmica única: no solía tomar solos extensos, pero su estilo era intuitivo, fluido y perfectamente sincronizado con el lead de Garcia, creando esa textura hipnótica que definía las jams interminables del grupo.
Durante los 30 años de existencia oficial de The Grateful Dead (1965-1995), Weir fue esencial no solo como guitarrista, sino como compositor y vocalista principal en clásicos como ‘Sugar Magnolia‘, ‘One More Saturday Night‘, ‘Mexicali Blues‘, ‘Playing in the Band‘ o partes de ‘Weather Report Suite‘. Su voz emotiva y sus letras, a menudo coescritas con Robert Hunter, capturaban el espíritu de la libertad, el viaje y la comunidad que caracterizaban a los Dead. La banda, surgida del movimiento hippie de San Francisco, mezclaba rock psicodélico, folk, blues, country y jazz en shows que podían durar horas, improvisando cada noche. Weir era el puente entre la energía caótica de Garcia y la precisión rítmica de los demás.
Tras la muerte de Jerry Garcia en 1995, Weir se convirtió en el custodio principal del legado. Mantuvo viva la llama con proyectos como RatDog (su banda principal en los 90 y 2000), The Other Ones/The Dead (reuniones con miembros supervivientes), Furthur (con Phil Lesh) y, sobre todo, Dead & Company (desde 2015), donde incorporó a John Mayer como guitarrista principal. Dead & Company llevó la música de los Dead a nuevas generaciones, con residencias en Las Vegas (Sphere) y shows masivos, como los tres conciertos en Golden Gate Park en agosto de 2025 para celebrar los 60 años de la banda –posiblemente sus últimas actuaciones.
Su estilo rítmico excéntrico –descrito por algunos como “el mejor guitarrista rítmico del rock”– influyó en innumerables bandas de jam (Phish, Widespread Panic, etc.) y en el concepto de “música en vivo” como experiencia comunitaria. Weir también exploró proyectos solistas (como Ace en 1972, Heaven Help the Fool en 1978 y Blue Mountain en 2016) y bandas como Bobby Weir & Wolf Bros. En sus últimos años, habló abiertamente de su legado, de la muerte y de filosofías orientales, enfatizando que “la música nunca para”.
Su fallecimiento deja a Bill Kreutzmann como el único miembro fundador superviviente (tras las muertes de Garcia en 1995, Pigpen en 1973 y Phil Lesh en 2024). Cientos de músicos compañeros han llorado la pérdida desde Bob Dylan, Billy Corgan, Brandi Carlile, John Mayer… Como dijo su familia: “No hay telón final. Solo alguien que se pone en marcha de nuevo. Que el sueño de un legado de 300 años perdure”.
En Hipsterian Circus, honramos a Weir por encarnar el espíritu de la música que no se apaga: improvisación, comunidad y un viaje largo y extraño que sigue resonando.

