febrero 12, 2026

“Todo tiene solución, excepto la muerte”, Marsella transforma el dolor en luz

Marsella regresa con su segundo álbum de estudio, «A Todos Los Que Se Fueron«, un trabajo conceptual de nueve canciones que rinde homenaje a los ausentes mientras abraza a los que quedan. Germán, vocalista y alma creativa de la banda, dedica este trabajo a su hermano Bruno, quien perdió la batalla contra el cáncer el 17 de octubre de 2020. Pero lejos de sumergirse en la sombra, el álbum brilla con esperanza, nostalgia y una energía que invita a seguir adelante.

Germán comenzó a componer el disco antes de conocer la enfermedad de Bruno. Con dos o tres temas ya esbozados en melodía y «idioma yogur» (ese canturreo híbrido entre español e inglés), la noticia impulsó un giro radical. «Tuve que dar un volantazo», confiesa. La música, su refugio desde niño con Muse a todo volumen, volvió a inyectar adrenalina para levantarse.

Este no es solo un disco íntimo: es un tributo a todos los que se fueron, conocidos o no. «Cuando uno se abre, los demás se acercan a abrazarte», explica Germán. Sus compañeros advertían del riesgo de lo «demasiado triste», pero él apostó por la verdad cruda como puente emocional.

El álbum sigue un guion preciso: nueve pistas que trazan un arco narrativo. Las cuatro primeras descienden de la nostalgia luminosa a las tinieblas; la quinta, ‘17. 10. 20‘, marca el ecuador con la fecha del fallecimiento de Bruno (una balada cruda que enlaza armónicamente con ‘5. 11. 16‘, el primer single de la banda). Las cuatro últimas ascienden hacia la aceptación, cerrando con ‘El último adiós‘ y su mensaje esperanzador: “Sé que estás, aunque no pueda abrazarte”.

“Quería un disco conceptual con esa simetría: luz-oscuridad-luz”, detalla Germán. Así, los primeros temas evocan buenos momentos y lucha; las finales, despedida y paz con la herida eterna.

Para toda la eternidad‘ abre con nostalgia y esperanza. ‘La Última Canción‘, producida por Juan Sueiro, irradia positividad: “Aunque ya no pueda verte, te siento cada vez más fuerte” nos dice su letra. Esta pista llevó a Marsella al Benidorm Fest 2025, donde actuaron en el Euroclub tras impresionar al jurado. “Jamás pensé en presentarnos, pero las casualidades con Nebulossa y Juan Sueiro lo hicieron posible”, recuerda Germán.

El resto corre a cargo de David Van Bylen, colaborador habitual. ‘Eres esa luz‘ y el cierre completan un sonido indie-pop con toques electrónicos, heredero del «indie triste»: melodías enérgicas contra letras nostálgicas.

A pesar del trasfondo trágico, el tono es luminoso. “Me resulta más fácil llorar de alegría que de tristeza”, admite Germán. Inspirado en el libro Viaje hacia la canción perfecta de Miguel Marcos, aplica la «función anempática»: música y letra en direcciones opuestas para potenciar el impacto emocional.

Desde «Aquellas pequeñas cosas que nunca se fueron«, Marsella ha ganado seguridad. “La experiencia te hace mejor y más decidido”, afirma Germán. Trabajar con Van Bylen y Sueiro ha pulido su visión. Este álbum cierra una etapa: “Ya he cumplido emocionalmente; el cuerpo no pide más”, nos confiesa Germán. Subirse al escenario con material tan personal no es solo curativo; es comunión. “Cuando nos juntamos para vivir algo en común, la magia llega a todos”, dice Germán. La presentación en El Sótano promete esa conexión visceral. “Que sientan que las canciones son para todos, pase lo que pase”, desea Germán. 

Y un recordatorio de Bruno: “Todo tiene solución, excepto la muerte”. «A Todos Los Que Se Fueron» no solo honra ausencias; impulsa a seguir adelante con luz en la mochila. Marsella no promete consuelo fácil, sino compañía en el duelo. Un disco que transforma sombras en eternidad.

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