Tras siete años de silencio creativo, Hollow Knight: Silksong llegó finalmente el 4 de septiembre de 2025, despertando un fervor incomparable. Los tres pequeños genios de Team Cherry no solo entregaron una secuela: sembraron un terremoto en la cultura gamer.
El lanzamiento fue un evento épico. Los servidores de Steam, Nintendo eShop, PlayStation Store y Microsoft Store colapsaron prácticamente al unísono frente al flujo de jugadores, descargas y compras masivas. En algunos casos, como en Steam, la tienda quedó completamente inaccesible durante el arranque.
Por apenas 20 €, Silksong puso el listón muy alto. Un precio accesible que, junto a su estreno simultáneo en Xbox Game Pass, lo convirtió en una opción irresistible. Un precio al que prácticamente ningún estudio de videojuegos indie puede aspirar debido a los altos costes y que seguramente supondrá un cambio en la dinámica actual.
Minutos después de su salida, el juego alcanzó más de 100 000 jugadores simultáneos en Steam. En tan solo 4 horas, la cifra saltó a más de 500 000, situando a Silksong entre los lanzamientos más monumentales en la historia de la plataforma —el 18.º en el ranking de picos máximos— según SteamDB.
Del vacío al canto: evolución musical entre Hollow Knight y Silksong
Uno de los elementos que más ha marcado el imaginario de la saga es su lenguaje musical, a cargo del compositor australiano Christopher Larkin. Si el primer OST nos hacía sentir que explorábamos un reino muerto y en ruinas, Silksong nos invita a escalar un reino que canta y respira con nosotros. La evolución musical de Larkin no es un mero acompañamiento, sino un reflejo de la transformación narrativa: del vacío subterráneo a la verticalidad luminosa.
- En Hollow Knight (2017), su partitura fue un ejercicio de orquesta de cámara intimista: piano y cuerdas en registros graves, melodías minimalistas que se expanden lentamente y leitmotivs melancólicos para cada personaje y área. La sensación predominante era de vacío y soledad, reforzada por el uso magistral del silencio y la reverberación ambiental.
- En Silksong (2025), el salto es notable: 53 pistas, una orquesta más amplia y la incorporación de coros y percusión rítmica. Hornet, ágil y vertical, se traduce en una música sincopada, luminosa y tensa, con ritmos irregulares y timbres étnicos que evocan un peregrinaje ascendente.

