Un comunicado de BigHit Music cortó como un destello en la penumbra digital: BTS, los titanes del K-pop, no participarán en un supuesto disco tributo a Michael Jackson, desmintiendo un rumor que incendió la red tras un artículo de The Irish Sun. Paddy Dunning, dueño de Grouse Lodge Studios en Irlanda, afirmó que el septeto había grabado una canción de un proyecto basado en temas inéditos de Jackson de 2006, pero la agencia fue tajante: “BTS no ha visitado Grouse Lodge ni ha participado en dicho proyecto”.
El rumor, publicado el 3 de agosto por The Irish Sun, sugería que BTS, junto a artistas como Rodney Jerkins, había grabado en Grouse Lodge para un álbum que reviviría canciones inéditas de Jackson, supuestamente respaldado por su estate. La idea de BTS, cuyos ‘Dynamite‘ y ‘Butter‘ evocan el brillo pop de Jackson, sin embargo, el comunicado de BigHit, difundido en X, aclaró que el grupo, actualmente en servicio militar en Corea del Sur, no ha estado en Irlanda ni forma parte del tributo. La cita de Dunning, curiosamente eliminada de la versión online del artículo, levantó sospechas: ¿error, maniobra publicitaria o malentendido?
BTS, con su hiatus desde 2022, sigue siendo un coloso cultural. Su álbum en vivo «Permission to Dance on Stage – LIVE» alcanzó el décimo puesto en el Billboard 200 en 2025, y su regreso, previsto para primavera de 2026, mantiene a la ARMY en vilo. La comparación con Jackson, reforzada por un documental sobre ‘Thriller‘ en 2022, no es casual: ambos comparten un impacto global que trasciende géneros. En este contexto, el rumor del tributo resonó con artistas emergentes del K-pop como NewJeans y Le Sserafim, que adoptan la precisión coreográfica y el carisma pop de BTS, inspirados también por Jackson. En España, bandas como Taubert, con su próximo EP «Luz Artificial«, reflejan esta fusión de pop melódico y energía escénica, un eco lejano del legado de Jackson y BTS.
El incidente subraya una tendencia de 2025: la desinformación en la era digital, donde un rumor puede viralizarse antes de ser verificado. La rápida respuesta de BigHit, prometiendo medidas contra la “información inexacta”, contrasta con la opacidad del estate de Jackson, que no ha confirmado ni desmentido el proyecto. Esto recuerda controversias pasadas, como el álbum póstumo «Michael«, cuya autenticidad fue cuestionada. BTS navega un paisaje donde su nombre es suficiente para encender tormentas mediáticas. La incertidumbre persiste: ¿existe el proyecto de Grouse Lodge? ¿Quién más está involucrado? Sin respuestas claras, el rumor se disipa como un espejismo.
Este episodio, aunque fugaz, revela el poder de su legado: una sola chispa puede iluminar la red, pero también quemar si no se controla. Mientras la ARMY espera su regreso, el eco de Jackson y BTS permanece, no en un disco tributo, sino en la promesa de un futuro donde la música une lo imposible.

