agosto 20, 2026

Frank Beard, el hombre sin barba que sostuvo a ZZ Top durante más de medio siglo

El batería de ZZ Top ha muerto a los 77 años. Era el único miembro de aquella barba de barbudos que no llevaba barba, pero también el último superviviente de la formación clásica que convirtió el blues de Texas en una de las grandes caricaturas (y realidades) de la historia del rock.

Hay algo casi perfecto en la historia de Frank Beard. El hombre que llevaba el apellido Beard (barba, en inglés) era precisamente el único miembro de ZZ Top que no llevaba una.

Billy Gibbons tenía una que parecía diseñada por un dibujante de cómics. Dusty Hill tenía otra que competía con la suya. Los dos llevaban sombrero, gafas oscuras y una expresión que parecía decir que acababan de salir de algún bar perdido entre Houston y ninguna parte. Y en medio estaba Frank Beard, sin barba, con bigote, sentado detrás de una batería.

Durante años fue el hombre que completaba el chiste visual de ZZ Top. Pero quizá también fue el hombre que hacía que el chiste funcionara.

Frank Beard ha muerto a los 77 años en su rancho de Richmond, Texas, donde se encontraba bajo cuidados paliativos y acompañado por su familia. Y con él desaparece el último miembro de aquella formación de ZZ Top que durante décadas pareció indestructible.

ZZ Top nació en Houston en 1969, pero Beard no fue su primer batería: Dan Mitchell ocupó inicialmente ese puesto. Beard se incorporó aquel mismo año y terminaría formando, junto a Billy Gibbons y Dusty Hill, la alineación que convertiría a la banda en una institución del rock estadounidense. Desde entonces, Beard estuvo 56 años detrás de la batería. Cincuenta y seis. Es una cifra que cuesta incluso imaginar en una industria acostumbrada a separar bandas, carreras y amistades antes de que termine la década.

Beard permaneció allí cuando ZZ Top era un grupo de blues-rock de Texas que todavía tenía que demostrarlo todo. Permaneció cuando llegaron «Tres Hombres» y «Fandango!«, permaneció cuando ‘La Grange‘ convirtió aquel sonido en algo reconocible a kilómetros de distancia y permaneció cuando ZZ Top dejó de ser solamente una banda para convertirse en una imagen, ahí estaba Beard (sin barba).

Beard se convertía en aquel hombre que desaparecía para que la banda fuese más grande y quizá el gran problema de los baterías sea precisamente ese, que cuando hacen bien su trabajo, desaparecen. No tienen el protagonismo del cantante. No ocupan el espacio visual del guitarrista. No suelen convertirse en la fotografía que aparece en la camiseta. Pero el batería es quien decide cuánto pesa una canción.

Y Beard tenía algo que Billy Gibbons ha recordado precisamente ahora que ya no está: un backbeat reconocible, preciso y poderoso, una forma de sostener el ritmo que fue fundamental para mantener a ZZ Top arriba durante décadas.

ZZ Top podía permitirse guitarras enormes porque detrás había una base que nunca necesitaba demostrar que estaba allí, ese era Beard. No necesitaba correr por el escenario, no necesitaba convertirse en una estrella, solo tenía que tocar y tocaba.

Entonces llegó MTV y el mundo se volvió loco. Lo extraordinario de ZZ Top fue que consiguieron sobrevivir a una transformación que habría destruido a muchas bandas. En los setenta eran una banda de blues y boogie-rock, en los ochenta se convirtieron en iconos de MTV. «Eliminator» cambió la escala, de repente, aquellas canciones tenían sintetizadores, coches, chicas, vídeos imposibles y una estética que parecía diseñada específicamente para convertirse en una de las imágenes más reconocibles de la década.

Gimme All Your Lovin’‘, ‘Sharp Dressed Man‘ y ‘Legs‘ hicieron que ZZ Top dejara de pertenecer únicamente al rock estadounidense para convertirse en una banda global (y allí seguía Frank Beard).

Frank Beard, el hombre que, paradójicamente, parecía el menos preparado para aquella caricatura visual, mientras Gibbons y Hill se convertían en dos personajes casi mitológicos, Beard permanecía detrás de la batería como si todo aquello fuese lo más normal del mundo. Quizá por eso funcionaba. Porque ZZ Top nunca pareció intentar ser gracioso. Eran graciosos porque se tomaban muy en serio aquello que estaban haciendo. Y esa es una diferencia enorme.

ZZ Top atravesó cambios de moda, décadas enteras de transformación musical y una industria que dejó atrás el vinilo, abrazó el CD, descubrió MTV, abandonó MTV, inventó internet y después decidió que probablemente ya no sabía qué hacer con él. Ellos siguieron tocando.

La banda ingresó en el Rock & Roll Hall of Fame en 2004. Cuando Beard subió al escenario para recibir aquel reconocimiento, resumió su carrera con una frase que ahora adquiere una dimensión diferente: dijo que gran parte de su vida había sido una sorpresa agradable, y quizá esa sea una buena manera de recordar a alguien cuya imagen pública siempre estuvo mucho más cerca del personaje que del ego.

Frank Beard nunca necesitó ser el centro de ZZ Top pero era imposible imaginar ZZ Top sin él.

Hasta que llegó 2021. La muerte de Dusty Hill rompió por primera vez aquella formación que parecía eterna, durante más de cinco décadas, Gibbons, Hill y Beard habían sido ZZ Top. No una alineación. No tres músicos intercambiables. ZZ Top.

Tras la muerte de Hill, Elwood Francis ocupó el puesto de bajista y la banda decidió continuar. Era lo que Hill había querido y también lo que Beard defendió: seguir tocando. Ahora Beard tampoco está.

Billy Gibbons queda como único superviviente de aquella formación clásica y ZZ Top, al menos oficialmente, continuará.

La propia banda ha anunciado que seguirá adelante con la gira después de cancelar sus compromisos inmediatos tras la muerte de Beard, es una decisión perfectamente comprensible pero también plantea una pregunta incómoda ¿Cuándo deja una banda de ser una banda? Esta es quizá la cuestión que queda flotando después de la muerte de Frank Beard, ZZ Top puede seguir existiendo, puede seguir girando, puede seguir tocando ‘La Grange‘, ‘Tush‘ o ‘Sharp Dressed Man‘, puede seguir llenando recintos pero hay algo que ya no puede recuperarse: la formación que convirtió a ZZ Top en ZZ Top ya no existe. Primero se fue Dusty. Ahora Frank. Queda Billy. Y quizá eso sea suficiente para mantener viva la música pero no para devolvernos aquella fotografía.

Y aquí aparece una de las grandes paradojas del rock: las bandas sobreviven precisamente porque sus canciones sobreviven, pero llega un momento en que las canciones pueden seguir existiendo aunque la banda que las creó ya no exista realmente.

No hay una respuesta correcta. Hay bandas que deberían retirarse (Linkin Park). Hay otras que deben continuar. Y hay otras que simplemente encuentran una manera distinta de existir.

ZZ Top tendrá que descubrir cuál es la suya pero una parte de aquella banda (la parte que no podía sustituirse, porque llevaba 56 años detrás de la batería), la que no tenía barba en una banda de barbudos, acaba de desaparecer para siempre.

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