El rock and roll, en su acepción más pura y tabernaria, tiene en Diamond Dogs a uno de sus guardianes más incondicionales. La formación sueca ha anunciado su regreso a los escenarios españoles para el próximo mes de septiembre, consolidando una relación idílica con un público que los considera, desde hace décadas, parte de la familia. La gira, que recorrerá la península de norte a sur, tendrá paradas estratégicas en ciudades como Valencia, Zaragoza, Madrid, Santiago de Compostela, Gijón y Getxo.
Treinta y cuatro años han pasado desde que Sören ‘Sulo’ Karlsson, Henrik ‘The Duke of Honk’ Widen y Anders ‘Boba Fett’ Lindström fundaran la banda en Katrineholm. Lo que nació como una reivindicación del sonido setentero en plena efervescencia del grunge se ha convertido en una carrera de fondo que desafía las modas. Hoy, con Sulo y Honk manteniendo el timón, los Diamond Dogs regresan para demostrar que el pulso del rhythm & blues británico sigue latiendo con fuerza.
La propuesta de Diamond Dogs nunca ha necesitado de artificios ni de reinvenciones drásticas. Su libro de estilo permanece intacto: rock and roll de herencia británica, destellos de glam, melodías de piano boogie y ese descaro propio de una fiesta pirata donde los invitados de honor fuesen Marc Bolan, los Stones o los Faces. Precisamente, esa comparación con el grupo de Rod Stewart no es gratuita. El malogrado Dan McCafferty, de Nazareth, llegó a afirmar que los suecos capturan la esencia de los Faces en sus noches más brillantes.
A diferencia de la explosión de high-energy que marcó el rock sueco de finales de los noventa, Diamond Dogs siempre prefirieron el sabor a whisky añejo y la calidez del vinilo clásico. Esa distinción les ha permitido compartir escenario con leyendas como Ian Hunter, Iggy Pop o The Cult, ganándose el respeto de figuras como Captain Sensible de The Damned, quien los señala como los mejores valedores del género en las últimas dos décadas.

La gira de este otoño no es solo un ejercicio de nostalgia. La banda se encuentra actualmente en el estudio ultimando los detalles de su próximo trabajo discográfico, cuyo título es ya una declaración de principios: «Similar Shakes, Different Distortion«. Este nuevo álbum llega tras su reciente y aclamado homenaje al inmortal Little Richard junto al guitarrista Chris Spedding, una colaboración que dejó un gran sabor de boca en su paso por el Azkena Rock Festival.
El repertorio de los próximos conciertos promete un equilibrio milimétrico entre los nuevos temas, sus clásicos ineludibles y esa energía contagiosa que convierte cada sala en un pub londinense de 1973. La presencia de Honk al frente de la dirección artística garantiza que el piano siga siendo el motor de un sonido que, pese al paso del tiempo, se mantiene fresco y necesario.
Para Diamond Dogs, el circuito nacional español es, en palabras de la propia banda, una segunda casa. España fue uno de los primeros países en abrazar su propuesta cuando el rock clásico parecía un anacronismo, y esa fidelidad se traduce hoy en una base de fans fervorosa que agota entradas en cada visita.
En un mundo de algoritmos y producciones digitales, el regreso de Diamond Dogs es un recordatorio de que nada puede sustituir a cuatro músicos en un escenario invocando los espíritus de la edad de oro del rock.

