mayo 2, 2026

Fallece Phil Campbell, adiós al guitarrista que mantuvo viva la llama de Motörhead durante tres décadas

La maquinaria de Motörhead se detiene un poco más. Phil Campbell, el guitarrista galés que acompañó a Lemmy durante más de tres décadas, falleció el 13 de marzo a los 64 años tras una larga y valiente batalla en cuidados intensivos después de una operación compleja y mayor. Su familia lo anunció a través de las redes de Phil Campbell and the Bastard Sons con un mensaje sobrio y emotivo: “Con gran tristeza anunciamos el fallecimiento de nuestro querido padre, Philip Anthony Campbell, quien falleció pacíficamente anoche”.

Campbell no fue solo un miembro más de la banda. Fue el guitarrista más longevo y estable de Motörhead después de Lemmy, el que sostuvo el muro de sonido cuando la formación clásica se disolvió y el que mantuvo vivo el espíritu del grupo hasta el final. Entró en 1984, justo después de la salida de “Fast” Eddie Clarke, y se quedó hasta el último suspiro de la banda en 2015, tras la muerte de Lemmy. En esos 31 años grabó 14 álbumes de estudio con Motörhead, desde «No Remorse hasta Bad Magic«, y giró incansablemente por todo el planeta llevando el lema ‘Motörhead – we play rock’n’roll‘ a generaciones enteras.

Nacido en Gales el 7 de mayo de 1961, Phil empezó tocando en bandas locales como Persian Risk antes de responder a la llamada de Lemmy. Su estilo era puro Motörhead: riffs afilados, velocidad implacable y un groove que convertía cada canción en un tanque de guerra. Temas como ‘Ace of Spades‘, ‘Overkill‘, ‘Killed by Death‘ o ‘1916‘ llevan su sello en las guitarras, pero también aportó momentos más melódicos y atmosféricos en discos como «Inferno» o «The Wörld Is Yours«. Tras la disolución de Motörhead, formó Phil Campbell and the Bastard Sons, un proyecto que mantenía vivo el espíritu del rock directo y honesto, con tres álbumes que demostraban que su fuego no se había apagado.

Fuera del escenario, Campbell era conocido por su humildad y buen humor. A diferencia de Lemmy, nunca buscó el foco, simplemente tocaba, bebía, fumaba y seguía adelante. En los últimos años había hablado abiertamente de su salud y de lo duro que fue perder a su compañero de toda la vida. Su partida llega después de una operación compleja que no pudo superar, dejando un vacío enorme en la familia del rock británico.

Phil Campbell representa lo mejor del rock auténtico: alguien que nunca traicionó su sonido, que tocó con la misma pasión en estadios que en garajes y que mantuvo viva la llama de Motörhead cuando muchos pensaban que la banda había terminado con Lemmy. Su legado no son solo riffs; es una actitud: volumen alto, vida sin complejos y rock’n’roll hasta el final.

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