febrero 1, 2026

El hipnótico viaje de Guitarricadelafuente que ha dejado mudo a Washington

Apenas unas horas después de su estreno, el Tiny Desk Concert de Guitarricadelafuente ya se ha convertido en uno de esos momentos que marcan un antes y un después. Álvaro Lafuente, el joven de Benicàssim que ha convertido el folk contemporáneo en una experiencia casi táctil, se planta en el pequeño escritorio de NPR Music en Washington con una banda de ocho músicos y transforma el espacio en un rincón de la Costa Brava o una noche de club en Barcelona. El resultado es hipnótico: melodías sísmicas que combinan beats electrónicos, guitarra etérea, acentos sinfónicos y, por momentos, la zanfona (ese instrumento medieval de cuerda frotada que añade una textura ancestral y misteriosa). Todo envuelto en la voz calmada de Álvaro, que suena como una nana con inclinación a la fiesta.

El setlist se construye alrededor de cinco temas de su segundo álbum, «Spanish Leather«, el disco que lo consolidó como uno de los nombres más personales y buscados de la escena española actual. Arranca con ‘Full time papi‘, el adelanto que ya anticipaba el tono del álbum: un latido electrónico bajo una guitarra insistente y una letra que juega con la vulnerabilidad y el deseo. La voz de Álvaro entra suave, casi susurrante, y poco a poco la banda va creciendo hasta que el tema se convierte en un pulso que invita a balancearse. Le sigue ‘BABIECA!‘, con su energía más festiva y sus coros que parecen un grito colectivo de liberación, y ‘Port Pelegrí‘, una de las canciones más destacadas por la crítica internacional en 2025, donde la mezcla de folk y electrónica alcanza su punto más luminoso.

Luego llega la ‘Tramuntana‘, y aquí Álvaro rompe el silencio con una pequeña introducción: “Os traigo un poco del Mediterráneo con este viento loco y potente que recorre la costa catalana”. El viento de la Tramontana se siente en el ritmo acelerado, en las guitarras que empujan y en la zanfona que añade un matiz casi ritual. Es el momento en que el Tiny Desk se convierte en un viaje sensorial: cierras los ojos y estás en una playa al atardecer, con el mar de fondo y el pecho latiendo al mismo ritmo. Cierra con ‘Poses‘, una declaración de orgullo personal: “Hay que estar orgulloso de los gestos y las poses que nos hacen únicos. No hay que esconderse”. La canción, más introspectiva, deja el concierto en un tono de calma compartida, con el público en la oficina de NPR visiblemente entregado, moviéndose de lado a lado.

Lo que hace especial este Tiny Desk es cómo condensa la esencia de Guitarricadelafuente: no hay artificios, solo instrumentos acústicos y eléctricos que respiran juntos, una producción minimalista que deja espacio a la emoción. Álvaro, que lleva años viviendo en Barcelona, lleva consigo esa dualidad mediterránea: el calor del verano, el desamor soleado, la melancolía que se baila. Su voz, siempre contenida pero cargada de sentimiento, funciona como hilo conductor. No grita, no fuerza, pero llega directo al pecho. Es un directo que invita a la intimidad en un formato que, precisamente, se construyó para eso.

Para nosotros, este concierto es una confirmación más de que el folk del siglo XXI español está en su mejor momento. Guitarricadelafuente no solo revisita la tradición (zanfona incluida), sino que la lleva a un terreno electrónico y emocional contemporáneo, sin caer en clichés. Es música que suena a playa y a club al mismo tiempo, a nostalgia y a presente. Y lo mejor: apenas 21 minutos que se sienten eternos. Si aún no lo has visto, corre al canal de NPR Music en YouTube o a su web. Porque en tiempos de ruido, un Tiny Desk como este recuerda que la buena música sigue siendo capaz de silenciar el mundo y hacernos sentir en casa, aunque estemos a miles de kilómetros.

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