mayo 26, 2024

Embusteros, la importancia de seguir sumando

Hace apenas unas semanas, Embusteros nos sorprendió con el lanzamiento de su nuevo sencillo ‘Llévame a bailar‘, una canción que promete convertirse en todo un himno de libertad y desprendimiento del pasado. Pero este sencillo es solo el comienzo, ya que anticipa la llegada de un nuevo álbum que promete sumergirnos en un sonido mucho más personal, manteniendo siempre esa energía arrolladora que caracteriza a la banda.

Desde sus inicios, Embusteros ha sabido conjugar letras emotivas y melodías contagiosas, combinando influencias del rock, el pop y el folk con una identidad única que los ha convertido en uno de los referentes de la música española contemporánea. Con más de una década de carrera a sus espaldas Embusteros cuentan en su haber con tres discos publicados y un cuarto del que ya conocemos varios adelantos

Hoy nos adentrarnos en el universo de Embusteros, conocer más sobre su proceso creativo, sus inspiraciones y, por supuesto, descubrir qué nos depara este nuevo capítulo en su carrera.

Pregunta – Cuenta la historia que os conocisteis en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba ¿cómo surgió la idea de formar una banda con un sonido que mezclaba rock, pop y electrónica?

Respuesta – Pues la verdad es que esa historia no es del todo cierta. Estudiamos en Córdoba pero no tenemos ninguna relación con esa facultad. Ger hizo magisterio y yo (Jose) Informática. Ambos veníamos de una formación anterior con la que grabamos un disco y decidimos darle un giro de tuerca a lo que veníamos haciendo. Así nació Embusteros.

Comenzamos haciendo rock and roll y realmente, no tengo muy claro qué nos llevó hasta ahí… Seguramente, huir del pasado, que es algo muy común cuando un proyecto a tocado fondo.

Después de unos años experimentando y escuchando bastante música, entramos en el estudio a grabar nuestro primer álbum. Justo con el disco terminado, nos comentó el productor: “Nos quedamos aquí o vamos un paso más allá”. Al principio no entendimos nada y fue cuando comenzamos a experimentar con un montón de sintes analógicos. Fue como descubrir un nuevo mundo y en definitiva, añadimos un sello que ha permanecido con nosotros hasta la fecha.

P. – En la nota de prensa que acompaña a la presentación de “Llévame a bailar” podemos leer que buscáis un “sonido mucho más personal”, es una frase interesante pero ¿qué es lo que lo diferencia de vuestra propuesta anterior? ¿Cómo ha evolucionado el sonido de Embusteros desde sus inicios hasta su último álbum, «Babel»?

R. – Creo que tenemos una gran virtud y es que somos una banda que en directo se desenvuelve muy bien pero no habíamos sabido llevar esa fuerza y energía a las grabaciones. También nos ocurría algo similar en los anteriores discos. Algunas canciones se quedaban colgadas y parecían que no encajaban dentro del álbum.

Por este motivo, tras finalizar la gira de “Babel”, le dedicamos mucho tiempo a trabajar con nuestro productor (Manuel Colmenero) en buscar “nuestro sonido”, que no es otra cosa que encontrar un lugar sónico en el que nos sintamos reconocidos y a gusto. Estamos muy contentos con el resultado y creemos que hemos conseguido el objetivo.

El mayor trabajo que se ha realizado en este álbum respecto a los anteriores es el de “eliminar capas”. Siempre hemos tendido a añadir decenas de arreglos en todas las canciones, incluso donde ya no cabían. Con Manuel hemos aprendido esa máxima de “menos es más”.

P. – Como hemos dicho “Llévame a bailar” es la antesala de un nuevo trabajo que está a punto de llegar ¿De qué tratan las letras del nuevo álbum? ¿Estamos ante una colección de canciones o un trabajo conceptual?

R. – Siempre decimos que cada disco será el último y este lo hemos llevado al extremo en su conceptualización. Hemos realizado una apuesta brutal en lo personal y económico para tratar de subir un peldaño más con este trabajo.

Esto nos ha llevado a la situación de sentir, literalmente, “Vértigo”, y en base a este concepto, hemos creado todas las canciones basándonos en sensaciones o sentimientos que lo pueden producir: amor, ansiedad, euforia, soledad…

P. – La forma en que consumimos música ha cambiado radicalmente con la llegada de plataformas digitales ¿Cómo han impactado estas plataformas en la industria musical? ¿Qué beneficios y desafíos han presentado para los artistas?

R. – Es cierto que la llegada de las plataformas digitales y la música en streaming permite a los artistas llegar a un público que sería inaccesible con otros formatos. Este concepto me parece maravilloso, aunque echo de menos el valor que se le tenía a un álbum con todo lo que suponía: ir a una tienda, comprar un disco, quitar el plástico, ojear el libreto… ya forma parte del pasado.

Por supuesto, esto ha impactado también en la industria. Ya no se venden discos y ahora se apuesta más por las reproducciones de vídeo. Siempre digo que, por desgracia, los likes han ganado la batalla a las canciones.

Para los artistas, sobre todo emergentes, el desafío es evidente; destacar es más complicado que nunca ya que hay miles de propuestas al alcance de todo el mundo. Si no hay un apoyo importante, ya sea discográfico o de algún medio, es complicado que su propuesta destaque por encima del resto.

P. – En los últimos años, hemos visto un auge en la cantidad de festivales de música. ¿Tendrá fin esta tendencia? ¿Qué impacto tienen los festivales en la escena musical? ¿Benefician o perjudican a los artistas, bandas locales y salas de conciertos?

R. – Parecía que iba a ocurrir con los festivales algo similar a lo que pasó hace años con la burbuja inmobiliaria, pero de momento no ha sido así.

A mí me parece fantástico que cada vez convivan más propuestas musicales en directo ya que eso significa que la música está más viva que nunca. Evidentemente, siempre hay una parte negativa y es que, la mayoría de carteles de todos los festivales están copados por los mismos nombres. Es como ir a ver la misma película a distintos cines.

Afortunadamente, hay festivales (los menos) que apuestan por incluir en sus carteles a bandas no tan conocidas y es de agradecer. Un ejemplo de esto son el Festival Gigante y el Sonorama Ribera.

Por otro lado, resulta paradójico que cada vez se vendan más entradas para macrofestivales y conciertos en grandes recintos pero no ocurra lo mismo con las pequeñas salas. Ahí no se ha notado este auge y creo que el público debería ser un poco más sensible a esto. Al fin y al cabo, las salas son el motor que impulsan a las bandas a los grandes recintos.

P. – La cultura de la cancelación ha generado un debate importante en la industria musical. ¿Cómo ha afectado a vuestra libertad artística? ¿Es una amenaza para la expresión creativa o una forma necesaria de rendición de cuentas?

R. – Afortunadamente no hemos sido censurados nunca, aunque, si nos posicionamos, siempre estaremos al lado de la libertad de expresión.

Evidentemente, hay expresiones artísticas de mayor o menor gusto, según se mire. Aunque preferimos libertad de expresión y que sea el público el que decida entre toda la oferta existente.

P. – La falta de representación de mujeres, personas racializadas y otras minorías es un problema persistente en la industria musical española ¿Qué responsabilidad tienen los sellos discográficos, festivales y medios de comunicación para promover la diversidad e inclusión en la música? ¿Pensáis que el panorama actual desafía estereotipos o continua siendo la rueda de siempre?

R. – Creo que la responsabilidad debe ser común a todas las piezas que componen el puzle de la industria musical. Pero voy un poco más allá y añado al público, ya que como consumidor final tiene mucho que decir. El público es el motor de la industria y si demanda algo, lo tendrá. El problema es que no nos damos cuenta del poder que tenemos como demandantes de música y acabamos siendo ratoncitos en la misma rueda de siempre.

P. – En los últimos años, hemos visto un auge en la popularidad de géneros como el trap, el reggaetón o el pop latino, mientras que el rock parece haber perdido algo de terreno. ¿A qué se debe este cambio en las preferencias del público? ¿Qué futuro le espera al rock en la escena musical actual?

R. – Bueno, si esta pregunta la lanzas hace 40 años respecto al indie creo que la respuesta habría sido similar. Siempre van a aparecer nuevos estilos que se asentarán en el público en mayor o menor medida.

El problema está (y esto ya es opinión) en la calidad de algunas propuestas. Pienso que ahora hay más variedad pero peor calidad que antes. Será por la edad, pero el reggaetón y yo no hacemos match, sobre todo cuando escucho algunas letras que sexualizan y degradan a la mujer. Para mí, eso no es música.

Creo que, afortunadamente, el rock nunca morirá mientras siga existiendo la música en directo. Es parte de su esencia y algo que lo hace único.

P. – Por último, ¿Qué podemos esperar de Embusteros?

R. – Aunque suene a tópico redicho, nuestro mejor disco hasta la fecha.

Sabemos lo que somos y en qué lugar estamos. Lo importante es seguir sumando y conseguir que cada vez más público nos escuche. Pero, por encima de todo, disfrutar del camino. Es maravilloso tener una banda.

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