abril 20, 2024

Arde Vibra Mahou (Part. 2)

Jo, que buena la crónica, qué bien va, qué maravilla todo… ¡Qué vueltas estamos dando antes de llegar a Arde Bogotá! Su irrupción en el panorama musical lo ha puesto todo patas arriba ¿Cómo cuatro amigos de Cartagena han sido capaces de tanto en tan poco? Posiblemente pensando que el techo no existe, convirtiendo la carretera en casa y los kilómetros en amigos. Una receta fácil ¿a qué sí? Pues no te olvides del talento y la actitud, quizás tengan algo que ver en por qué cuatro amigos son el presente y, tienen muchas papeletas, el futuro del llamado indie estatal.

La tarde arrancaba de la mano de otros cartageneros: Nunatak para posteriormente dejar paso en el escenario de este Vibra Mahou Fest a Sienna. Aquí sí nos gustaría detenernos un segundo: Sienna es trágico y mortal pero el sábado algo no encajó. El concierto de Alex se movió entre dos terrenos realmente distantes, entre la energía de un artista que tiene mucho que contar y cantar y el miedo de una primera vez. Nos resultó realmente extraño cuando estamos convencidos que la propuesta de Sienna es una de las que mejor va a funcionar dentro en un panorama cargado de festivales estivales.

Posiblemente Sienna ha sido como uno de esos vinos que te han dicho mil veces que está bueno, uno de esos vinos en los que conoces al productor, su método de trabajo e incluso el terreno, un vino que se ha tratado con mimo y delicadeza, se ha cuidado y protegido pero en ese gran día para el que lo has guardado tenía corcho y… joder ¡qué a contrapié nos ha cogido!

La Buena Suerte” de Shinova sigue girando y ganando adeptos. Navegando entre el rock y el pop, los de Berriz, tienen una propuesta compacta y sin fisuras que funciona como una máquina que golpea una y otra vez buscando derribar muros y seguir hacia delante. Buen hacer, buena actitud y muchas ganas han convertido a Shinova en una banda que siempre cumple.

Entonces ¿Arde Bogotá? En cada uno de los 86 conciertos que han dado desde que comenzaron a presentar “La Noche”. Una gira que muchos pensamos que tenía más de marketing y de cobranding que de talento y música, y que funcionaría como una trituradora de un grupo emergente. Una gira que llegaba a su fin el pasado sábado, una locura que ha llevado a cuatro amigos de Cartagena a convertirse en músicos cumpliendo sueños que jamás habían soñado ¿Será duro despertar? Posiblemente, pero ¿es necesario? Quizás no, tan solo haya que mudarse a 571-/9A.

Que malas son las despedidas, que pesar poner fin a la noche pero que necesario en ocasiones y qué bonito. Que bonito ver a esas cinco personas corear los temas de otra banda lejos de los fotos cuando has incendiado minutos antes un festival, que bonito es disfrutar de la música pero qué increíble es hacer disfrutar, que maravilla es jugar a ser dioses para regresar al suelo y ser uno más para volver a cantar esa canción.

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