mayo 23, 2024

Jugando en «Casa»

«No hay segundo malo» reza el dicho popular. Así que, mientras merengues y culés se jugaban la liga dándole patadas a un balón de cuero, nosotros decidimos acudir a la SalaRouge para presenciar el segundo de los conciertos de Iván Ferreiro en Vigo. Y es que, ante la demanda para ver al artista gallego, Mahou, patrocinador de la gira, decidió añadir una segunda fecha a la parada de Iván Ferreiro y su banda en Vigo.
Si se tratase de un concierto normal comenzaría con algo como: ‘Dioses de la Distorsión‘ fue el tema elegido para comenzar la noche… pero no, en este caso no lo haré así. Tras ponerme ya en bastantes ocasiones frente a Iván Ferreiro (con y sin banda de acompañamiento) he aceptado que uno se expone ante un gran músico e intérprete que siempre da un espectáculo a la altura esperada. Se podría asegurar que Iván Ferreiro es un artista de garantía, ya que podrá gustar más o menos pero nunca decepciona. Así que, muy posiblemente, el elemento diferenciador de los conciertos de Ferreiro sea ajeno a su obra. Estados de ánimo, estilo de público o el sonido de la sala son lo que realmente diferencia los conciertos de Ferreiro entre sí.
Contaban aquellos que hicieron doble sesión (sábado y domingo) que el público del sábado era mucho más de cantar, que el calor de la sala el domingo era inaguantable (y de esto último damos buena fe desde Hipsterian Circus) y que ambos conciertos sonaron correctamente. Tras asistir hace apenas mes y medio al concierto de Iván Ferreiro en Sala Karma de Pontevedra, hemos notado pequeñas diferencias. Y es que, aun manteniendo el set-list, la banda se permite espacios para pequeños cambios como la intro a ‘Turnedo‘  (o mejor dicho a ‘Diecinueve‘ más ‘Turnedo‘) o alguna licencia en ‘El Pensamiento Circular‘ o ‘Dies Irae‘.
Ni que decir tiene que en esta gira Iván Ferreiro se ha rodeado de unos músicos excepcionales que mejoran el ya buen producto. Emil Saiz a la guitarra es un espectáculo en si mismo y, muy posiblemente, sea el termómetro del concierto. Sus cambios de ritmo, sus saltos o sus miradas reflejan lo que se palpa entre el público; y permite a Iván Ferreiro esa libertad de sentarse al piano o hacer gala de ese maniqueismo tan suyo. Sí, se ve que Iván disfruta de nuevo tocando. Eso, a su vez, genera un ambiente mucho más festivo en sus conciertos; y los espectadores abandonan la sala con una sonrisa y loando a Ferreiro.
Sin duda, Iván Ferreiro es un espectáculo digno de grandes recintos. Uno de esos artistas que convierten buena parte de su concierto en un karaoke en el que el público hace suyos los temas: ‘Como Conocí a Vuestra Madre‘, ‘El equilibrio es Imposible‘, ‘SPNB‘, ‘Años 80‘ y, por supuesto, ‘Turnedo‘ son los mantras de una religión que tiene como deidad al mayor de los Ferreiro. Un artista que poco a poco, a base de buen hacer, ha conseguido ganarse incluso a sus detractores. Un artista capaz de competir contra merengues y culés, ganando el partido.

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