noviembre 30, 2021

Guadalajara a los pies de Supersubmarina

Hay historias que es mejor contar del revés. Mejor desde el final hasta el principio porque la gira de Supersubmarina es un comienzo y queda mucho año por delante para que se hable largo y tendido sobre ellos de forma habitual.

La gente se despedía del grupo totalmente fuera de sí, de sus asientos y de su imágenes de personas corrientes; porque en ese teatro lleno de butacas que apenas fueron ocupadas, bailó hasta el acomodador. La última canción que se escuchó fue la de Over and Over de Hot Chip, elegida por los miembros de la banda mientras lanzaban púas y baquetas al tiempo que recibían innumerables aplausos de su público. Agradecidas caras de felicidad se manifestaban en sus caras en una noche en la que brillaron como nunca en una ciudad que les ha visto emerger, Guadalajara.

Cientocero posterior a En mis venas, Algo que sirva como luz y Viento de cara fueron las cuatro canciones elegidas como bises para dejarnos extasiados a modo de traca final. «Guadalajara cuida mucho la música, estamos muy contentos de volver a la alcarria y de tener un teatro lleno para nosotros, por ello estamos muy agradecidos».

La responsabilidad de este despropósito de concierto fue por parte de producciones Malvhadas, que trabajan duro por la buena música en la zona alcarreña trayendo a Supersubmarina y organizando eventos atractivos como el festival gigante.
Hubo mención al bar Ke Kaña que fue uno de los pioneros en ver a los de Baeza tocar en sus inicios: «los pequeños tiran de los grandes y los grandes de los pequeños, así es el movimiento, que hace que todos andemos». 

Con Extrema debilidad y De las dudas infinitas, la sensibilidad y la piel de gallina se hizo palpable. Furia en cambio, nos aceleró y nos activó rápidamente.

Chino quiso que con El mañana moviésemos las caderas a ritmo de baile latino. No hubo ningún rezagado, allí todos éramos capaces de bailarnos cualquier cosa. El vocalista se movía a sus anchas en el amplio escenario del teatro Buero Vallejo en un ambiente cálido y afectivo. Volvieron a tocar Hogueras, a nadie le gustan las medias tintas así que el tema se interpretó de nuevo ajeno a cualquier altercado. 

El sonido de la tercera canción, Tecnicolor (la primera que tocaron del anterior disco Santacruz), se coló por los asientos del teatro como un vertiginoso buscapiés que se instaló en los zapatos de todos los asistentes que ya fueron incapaces de abandonar el ritmo que les había contagiado.
Un teatro elegante, un público paciente y entregado y un repertorio exquisito con el que hicieron itinerario por todos sus trabajos incluyendo la veraniega Ola de calor, dentro de Electroviral, fue la parada para aterrizar en esta tierra especial para la banda.

Como una ráfaga de viento sideral, Supersubmarina ha entrado en nuestras venas…
…y esto no ha hecho más que empezar.

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