febrero 9, 2023

Hey Ho, Let’s Go!

Después del cambio de fecha, y de las consecuentes variaciones en el cartel, finalmente fueron nueve las bandas que participaron el pasado viernes en el homenaje a los Ramones que se celebró en la Sala Paddock de Madrid.

Aproximadamente a las nueve de la noche Yakuzas pisaban el escenario para tocar I Don’t Care y Commando, seguidos de The Hardcore of Beauty, que eligieron Needles & Pins y una versión de la versión de Joey Ramone del What A Wonderful World de Louis Armstrong. A estas alturas de la noche la sala aún estaba a medias, y el mundo seguía siendo un lugar en apariencia apacible. Tigres Leones salen a escena para también hacer una versión de una versión, en este caso Rock En Samil (versión de Siniestro Total del Rockaway Beach de Ramones) y la gran The KKK Took My Baby Away, cerrando así el primer tercio de esta historia, y por tanto su presentación.

El primer punto de giro en el guión de este concierto tiene lugar en el momento en que Los Putos Frimans salen a escena para tocar I Just Want To Have Something To Do, seguida de Somebody Put Something In My Drink. Se acabó la paz, se acabó el versionado pausado y elegante de las bandas anteriores, Los Putos Frimans terminan su intervención destrozando a golpes una guitarra rodeados del público que grita, el público que despierta y empieza a agitarse.

Llega el momento de Celica XX, que vuelve a apaciguar un poco los ánimos con Here Today, Gone Tomorrow, volviendo a elevar la tensión inmediatamente con una versión en castellano de Today Your Love, Tomorrow The WorldFuckaine, que tocan Yea Yea Wart Hog, han dejado en escena la poca cordura que le quedaba a este evento, y han dado paso al segundo punto de giro del guión.

En el momento en que los chicos malos de Los Nastys salen a escena ya todo está perdido, y al ritmo de I Don’t Wanna Go Down To The Basement, una sala llena baile frenéticamente, chilla, salta y hace pogos. La banda continua con Havana Affair, tras lo que anuncian que van a darse prisa en terminar porque se están meando, despidiéndose con Now I Wanna Sniff Some Glue. 


Sexy Zebras empieza fuerte desde el momento cero, su jesucrístico guitarrista de mueve de un lado para otro y la batería tiembla bajo las baquetas mientras suena I Believe in Miracles. Con Ignorance is Bliss la locura está ya completamente desatada, dejando el escenario bien caliente para que Layabouts, la última banda de la noche (¿la última ya?) les tomen el relevo.

Llegan dos de los temas grandes: Judy Is A Punk y Blitzkrieg Bop. Para entonces ya no hay fronteras, y el límite entre el escenario y el público es ya muy difuso. Layabouts se mueven tan rápido que me resulta casi imposible hacerles fotos. Para cuando llega la recta final todo sucede muy deprisa. Rock&Roll High School, California Sun y, para terminar, Surfin’ Bird. Un concierto de dos horas que han sabido a media, nueve bandas y más de veinte canciones cortas, rápidas e inmediatas. Se encienden las luces y uno se va a casa con la sensación de que el punk sigue vivo y de que Los Ramones perviven más allá de la fibra sintética de las camisetas de Inditex.

Los setenta no quedan tan lejos.

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