enero 31, 2023

El Huracán IZAL se despide de Málaga

Acudir a un concierto de Izal supone estar mental y físicamente preparado para unas dos horas y media de montaña rusa de emociones y ritmos. Esta vez no iba a ser menos: a pesar del viento y la lluvia, el verdadero huracán estaba subido al escenario de la sala Paris 15, que estaba a rebosar.

El quinteto madrileño abre el concierto de su gira Despedida con un nuevo juego de luces cuadradas y una disposición en el escenario de sus miembros un tanto diferente a la que nos tienen acostumbrados: Iván Mella (teclados) y Alejandro Jordá (percusión) elevados en una plataforma, y Alberto Pérez (guitarra) y Emanuel “Gato” Pérez (bajo) en los lados. Al centro, Mikel Izal, el vocalista del grupo.

Se hace el silencio, y unas risas siniestras se oyen. Jenna Fischer, uno de los singles de Agujeros de gusano, comienza a sonar. Como un presagio, cantan aquello de ‘Relájate, conseguiste conquistar a todos”. Y lo hicieron.

La segunda canción fue Asuntos delicados, también del segundo álbum que hizo saltar a los asistentes con un ritmo y un bajo que bien puede recordar a Brianstorm de los Arctic Monkeys. Con A nuestros rincones, canción del primer álbum Magia y efectos especiales, los Izal comenzaron un vaivén de ritmos en las que rescataron canciones de su ópera prima que llevaban tiempo sin tocar, como también lo fue 28 horas.
Fue tras Conclusión en Do para Ukelele cuando el grupo dio paso a un adelanto del tercer disco, que presumiblemente saldrá a finales de 2015: En aire y hueso fue una de las primeras sorpresas que los miembros de la banda prometieron.
Tras este Extraño Regalo, se sucedían los tres movimientos de la trilogía Epílogo, de una duración total de nueve minutos: La Duda Razonable, La caída del imperio y Resurrección y venganza, en el que megáfono en mano, Mikel Izal pronunciaba el monólogo introductorio al tema.
Se hace otra vez el silencio, y se sacan al escenario cuatro sillas. Esta vez, la disposición de los miembros en la escena cambia: los cinco se sitúan alineados a lo largo del escenario y comienzan “un pequeño descanso” acústico en el concierto, más intimista, cual reminiscencia de sus comienzos como formación musical. Tras Sueños lentos y aviones veloces y A los que volveremos suena Eco, una de las canciones del EP Teletransporte y que fue muy coreada por los asistentes. Posteriormente, vuelta a lo eléctrico de la mano de Ockham, Tóxica y Magia y efectos especiales. Y como cosa de tal, otra de las sorpresas: un nuevo adelanto del tercer disco llamado Tambores de guerra que nos deja con Hambre de saber más sobre el nuevo trabajo de este grupo.
Con Pánico Práctico y Agujeros de Gusano los de Madrid finalizaban el concierto. Los bises cayeron como la lluvia de confetti que acompañaba al final de Qué bien. Despedida , Prueba y error y por último, La Mujer de verde, ponían broche final a una cita con el público malagueño que no tenían desde el Ojeando del pasado verano. De tocar para 10 personas a abarrotar festivales, o en este caso, la malagueña Paris 15, por la que hacía más de un año que no pasaban. El huracán Izal ha crecido y se crece en el escenario.

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