febrero 4, 2023

Ty Segall se pasan por Madrid.

Llegábamos tarde, la previa se había alargado demasiado. No podía esperar a nadie, iba corriendo tropezándome con las aceras, y es que intuía que esa noche era distinta.
Primero: porque al entrar en la sala, te golpeaba el olor de las cientos de personas que habían vibrado hacía unos minutos con Jc Satán, y antes con Biznaga, en una sala de luz azul oscura, que creaba la atmósfera ideal para una noche de mucho ruido.
Segundo: porque en el escenario nos esperaba un chaval rubito con melena californiana que pronunciaba sus primeras palabras con el carisma natural de un artista con dotes sobradas para esto de la música.
Después de usar un poco el codo y con la incertidumbre de los primeros acordes, nos plantamos en primera fila. Es difícil recordar cuánto tiempo estuvimos saltando y coreando a un Ty Segall acompañado de una banda en plena forma y que por momentos recordaban a Led Zeppelin o Metallica.De entre ellos`, un omnipresente Mikal Cronin en el centro del escenario con su rickenbacker rojo que daba un toque de tranquilidad en las tablas.
En cualquier caso, las 20 canciones que pudimos disfrutar aquella noche se sucedieron a un ritmo que encandiló incluso los más escépticos.

Empezó con un público coreando las primeras lineas del single que da nombre a su ultimo trabajo en solitario : «cheap love I’m wrapped in milk… MANIPULATOR». Tendrían que sucederse la oscura «It’s over» con ese reconocible estribillo: ¨old friend it’s over¨ y la más tranquila del album «Talk man skinny lady» para que empezáramos a sudar y comprender lo que se nos venía encima. Porque aquí las guitarras no iban a parar, y así quedo claro cuando empezaron a sucederse «Feel», con esos gallitos de Ty Segall que tanto gustaban al respetable, seguido por «The faker», y una dosis de sentimentalismo explicito y elegante de «The singer» que sosegaba al publico con ¨«When my love`s around, whistling the trees , It sits inside the breeze» y a la vez quedábamos hipnotizados con ese dúo de guitarra y batería del final.

Llegaban los primeros agradecimientos de la banda, y no serían los últimos, la conexión con el público madrileño era evidente, y no tardaría en lanzarse del escenario micrófono en mano.Quedaba mucho por demostrar en esta noche y pronto cayeron «The feels» y «Susie thumb» que dieron paso a gritos de guitarras y a una batería oscura que sonaba por encima de todos. The crawler nos estaba golpeando y esto ya comenzaba a ser una batalla de golpes en casi toda la pista de la sala.
Entendiendo en cada momento la magnitud de su palabra y la sed de saltar de la gente, empezó a tirar de repertorio, dando lugar a una lección de la psicodelia más pura del momento con sus «The caesar», «I’m the doctor» y «Wave goodbye» dando por concluida la sesión. Pero este concierto requería un bis, un premio a esta gente que lo había dado todo, y cuyas caras no volvería a ver en mucho tiempo. Por eso, y mientras la gente subía al escenario para lanzarse de nuevo al publico, sonaron «Girlfriend»y «I wear black» aprovechando la presencia de Mikal Cronin. Sin duda un regalo impagable.
El conciero sirvió como presentación de este nuevo álbum, con un sonido ya muy reconocible de este californiano, que todo lo que toca es oro, como así demuestran todos sus trabajos en paralelo. Una voz limpia y siempre en su tono, incluso en los momentos en los que había que gritar para hacer saltar al público  y así dejar vía libre para que la imaginería característica de sus letras, diera de lleno en las partes más profundas de cada uno de los individuos que estabamos allí flipando.
Por cierto, ¿quién era el chaval que subió a tocar la guitarra de Ty con la banda durante una de las canciones?

Alberto Covarrubias


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