abril 14, 2024

Elegante decadencia en el concierto de Nacho Vegas

El sábado descubríamos la elegancia del Teatro Central de Sevilla mientras nos hundíamos en la trágica decadencia que nos ofrecen las canciones de Nacho Vegas. Y para que nos entendáis mejor os proponemos una
vídeo-crónica que nos ayudará a ponernos en situación.
Nacho volvía a Sevilla después de más de 2 años para presentar su nuevo trabajo»Resituación» y lo hizo acompañado de la mejor banda posible. El concierto comenzó con una
puntualidad a la que no estamos acostumbrados con una clara llamada a la
revolución con “Libertariana Song”, que se acabó para transportarnos atrás en
el tiempo y disfrutar de “Nuevos planes, idénticas estrategias”. Volvimos a resituarnos con la oda a Lorena
Álvarez
que tanto parece gustar a los asturianos.


«Resituación» se nos presenta imponente y solemne en directo y buena muestra de ello es lo bien que funcionan con el público canciones como «Adolfo Suicide». A excepción de «Un día usted morirá» escuchamos la totalidad del último álbum de un Nacho Vegas ahora más reivindicativo y llamando a la acción, aunque siempre hubo una parte de ello en sus canciones, apoyadas por las frases en las que el artista recuerda los desahucios, la mala gestión política y la necesidad de una rebelión y, sin duda, en «Runrún» encontramos el que puede ser el lema: «Nos quieren en soledad, nos tendrán en común». 


Nacho hizo una mención especial a Discos Bora-Bora donde estuvo el día anterior ofreciendo un showcase y nosotros no pudimos evitar acordarnos de esos ejemplares de «Politica de hechos consumados» que nos ayudó a entender mucho mejor sus letras. Cada día echamos más en falta un sucursal Bora-Bora en Sevilla.

No tan atrás nos fuimos cuando decidió rememorar el disco que a mi parecer marcó un cambio de etapa en la carrera de Nacho Vegas. «La zona sucia» sacaba a relucir ya los primeros rastros de lo que estaba por llegar, combinando sus letras señaladas por historias profundamente dramáticas y el germen de la más aguda crítica a la sociedad. Aunque sin duda el comienzo definitivo de esta nueva etapa lo trajo la implicación de Nacho en la Fundación Robo y el EP «Cómo hacer crac». 

Los acérrimos se quedaron con ganas de escuchar la parte más oscura y brutal de la discografía, como aquel chico que acertó a gritar «Nacho, por Dios, toca Ocho y medio» a lo que N.V respondió «Voy a tocar una que no es Ocho y medio pero se parece» introduciendo los primeros acordes de «Luz de
Agosto en Gijón»
. En compensación, pudimos disfrutar de «El hombre que casi conoció a Michi Panero», donde por fin pudimos ver a un público que bailoteaba y animaba a continuar con el show. Aunque me atrevo a decir que el mejor momento de la noche llegó con «Gang Bang», cuando el directo se tornó en algo difícil de superar en cuanto a rotundidad en el sonido.

Nos quedaba aún alguna espinita, pero tras el bis, Nacho, ahora sólo sobre el escenario, entonó una protesta inédita contra los desahucios basada en una poesía de Gloria Fuertes. Después de ésta, el concierto parecía llegar a su fin y supimos que «El Mercado de Sonora» era indudablemente el mejor broche para una noche y una banda como esta, formada por el 75% de León Benavente además de Joseba Irazoki y Manu Molina.  La atmósfera que permite crear en directo esta canción se nos antojaba como un final apoteósico que calmaría nuestras ganas de más. Y para disipar toda duda sobre si este era o no el final: se cerró el telón.

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